¡Hoy viene el inspector!

Una clase de las de antes. ¿Vuelven los viejos tiempos?
Una clase de las de antes. ¿Vuelven los viejos tiempos?
  • Los centros educativos están con la mosca detrás de la oreja con la nueva volada de la Consejería

Los que ya peinamos canas recordamos aquella amenaza que se cernía sobre nuestras cabezas cuando nuestro maestro nos decía: “¡Hoy viene el inspector!”.

Resulta que a José Miguel Pérez García, responsable de la Consejería de Educación, Universidades y Sostenibilidad, esta última atribución es para saber si se nos lengualatraba, se le ha ocurrido poner en práctica la orden de 22 de mayo de 2011, por la que se regula la organización y funcionamiento de la Inspección Educativa en nuestra Comunidad Autónoma.

En su artículo 10 sobre la supervisión de los centros, programas y servicios, dice: «Los inspectores e inspectoras de Educación, según el artículo 5, apartados a) y b) del Reglamento, tendrán la atribución de conocer y supervisar la organización y funcionamiento de los centros y servicios educativos, comprobar el desarrollo de las actividades que en ellos se realizan, la práctica docente y el proceso de aprendizaje de los alumnos”.

Desde este jueves, los funcionarios enviados por el consejero socialista –quién lo diría–, han retrotraído a los profesores de primaria  y secundaria  a aquellos tiempos del dictador en los que los inspectores visitaban las aulas para conocer sobre lo que en ellas se estaba trabajando. En esa época del blanco y negro, estos señores, incluso, preguntaban a los alumnos, para saber  de la evolución de los discentes.

Los sindicatos educativos están justamente indignados por el regreso al pasado con la aplicación del “Protocolo de supervisión de la práctica docente” y exigen la inmediata retirada  de éste; les molesta que se desautorice al profesorado ante sus alumnos.

Lo cierto es que, sin saber si esta  medida es la más adecuada para solucionar el aplastante informe PISA, que, dicho de paso, no deja a Canarias en muy buen lugar,  en este país lo único que nos falta ya es el NO-DO.

A lo mejor mañana mismo vemos otra vez a Franco inaugurando pantanos y tirándoles con su rifle a inocentes ciervos que enseñaban al caudillo su cornamenta.  La del ciervo, no la del caudillo.

Reendex

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