La Marsellesa es algo más que un himno

Cualquier atentado terrorista, con independencia a los estragos que cause, despierta en la población sentimientos encontrados de odio, revancha, miedo…pero si hay algo que sorprendió a la población mundial es la reacción patriótica del pueblo francés con motivo de los atentados de Paris. Su bandera y su himno fueron el faro para seguir luchando por sus libertades.
En todas partes del mundo se ha podido escuchar el himno francés, “La Marsellesa”, escrito y compuesto el 25 de abril de 1792 por Joseph Rouget de Lisle. Éste era un poeta y músico que estaba destinado en el Batallón de Infantes de la Patria de Estrasburgo. En esas fechas los franceses estaban en guerra con Austria y otros países que exigían la liberación de los reyes de Francia para poner punto final a la Revolución.
Cuenta la historia que el alcalde de Estrasburgo había convocado a varios oficiales para estudiar la manera de levantar el ánimo de las tropas. Al músico Rouget se le ocurrió esta canción inspirada en unos carteles que había por las calles llamando a los ciudadanos a las armas. El título original de la canción sería “Canto de guerra para el ejército del Rhin”. En poco tiempo se hizo famoso y ya en julio de 1792 llegó a París.
Fueron los voluntarios marselleses que acudían en defensa de la capital los que entonaron en sus calles por primera vez este himno, uno de los primeros que menciona a Dios y que está lleno de amenazas que buscaban, en ese momento, arengar a las tropas. “Temblad, tiranos, y vosotros, pérfidos, oprobio de todos los partidos, ¡temblad! ¡Vuestros planes parricidas recibirán por fin su merecido!”, son algunas de las cosas que se dicen en la letra contra los enemigos del país, además de las claras referencias contra la monarquía.
Varios han sido los gobiernos que han querido prohibir esta canción de guerra, el más destacado Napoleón Bonaparte que aunque recurrió a ella para hacerse propaganda prohibió su interpretación durante su mandato. Precisamente a Bonaparte se le atribuye la frase más celebre: “Esta música nos ahorrará muchos cañones”.
En tiempos de la invasión nazi, también estuvo prohibida. Los cinéfilos seguro que recuerdan la famosa escena de “Casablanca” cuando Rick Blaine se enfrenta musicalmente a un grupo de alemanes, ganando al final el prohibido himno francés.
Posiblemente los tres himnos más respetados por sus nacionales sean, además de la citada Marsellesa, el “Dios Salve a la Reina” inglés y el “The Star Spangled Banner” norteamericano. Estas tres partituras, como decía al principio, sirven para unir a sus pueblos en un fin común: su Patria.
Las imágenes que hemos podido ver de los atentados del 13 de noviembre 2015 en París y las de los días posteriores, donde gentes de todas partes entonaban el himno francés con respeto y solemnidad, dejan a muy baja altura, para vergüenza y escarnio de los españoles, las vividas en algunos estadios y actos públicos de nuestro país y que probablemente se repetirán en el aniversario de los atentados de 2017 en Cataluña.

No se piensa en la unidad frente a asesinos sangrientos, sólo importa el rédito político. ¡No hay yergüenza, no hay pudor!

Foto: Wikipedia

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