Antes Alonso, ahora Iturgáiz

Pablo Casado, líder del Partido Popular.

Pablo Casado ha echado mano del banquillo para sustituir al frente del PP vasco a Alfonso Alonso por Carlos Iturgáiz, quien hasta el momento había venido ostentando la presidencia en Euskadi con más o menos entusiasmo que éxito. En principio, sólo parecía ser un mero castigo por negarse frontalmente a establecer una alianza impuesta por su propio partido con Ciudadanos quienes, como todo el mundo sospecha, no pretende tanto evitar que los nacionalistas puedan ganar las próximas elecciones en cada uno de sus feudos (Cataluña, Galicia y Euskadi) como salvar a su propio partido de la debacle que se ha venido produciendo hasta ahora en sus propias filas. Inés Arrimadas no lo conseguiría en Galicia donde el PP, a juicio de muchos, no necesita alianzas que empañen la hegemonía que han venido protagonizando hasta el momento. En tal sentido, el peso político del presidente Alberto Núñez Feijóo ha sido más que suficiente como para que Pablo Casado desistiera de su propio empeño y optara por aquello de mejor no meneallo.

Quién a pesar de todo ha salido ganando en parte ha sido Ciudadanos, quién se ha agarrado bien a esos clavos ardiendo que representan para sus intereses tanto el PP como Vox para intentar salvar in extremis esos muebles victorianos que aún le quedan de su maltrecho partido, aunque se tiene la impresión de que Abascal aún no se ha dado por aludido a la propuesta presentada por Arrimadas. Así es que, “Mejor Unidos” no parece representar una amenaza seria para el PSOE, a sabiendas de que Inés Arrimadas sólo pretende con su propuesta reflotar su propio partido a costa de terceros. Otra cosa bien distinta sería anticipar a donde irían a parar los votos de los militantes que aún mantiene en sus filas en caso de que su partido fenezca como ya aseguran algunos.

La idea ocurrida a Inés Arrimadas ya ha tenido su precedente en Izquierda Unida cuando sus representantes tomaron la sabia decisión de optar por una alianza conjunta con Unidas Podemos y poder, al menos, garantizar el compromiso social a sus militantes. Resulta arto curioso comprobar como tal alianza ha dado con el tiempo en la eficaz participación del nuevo gobierno del actual presidente Sánchez.

No se sabe si Alfonso Alonso mantendrá la palabra dada a los medios de comunicación de abandonar definitivamente la vida política y retirarse tranquilamente, como tiene ya previsto, a sus cuarteles de invierno hasta poder ver pasar desde el porche de su casa los cadáveres de sus más acérrimos enemigos, que no son otros que los de su propio partido y por los que tanto luchara en un terreno tan difícil de operar como se supone que ha resultado siempre ser Euskadi.

Al partido socialista sólo le resta esperar acontecimientos favorables que le permitan ultimar en condiciones los presupuestos generales previstos para este año y para ello necesitarían la colaboración explícita de los partidos de la oposición que faciliten una gobernabilidad con unas mínimas garantías de éxito.

Eso es lo que muchos esperan.

zoilolobo@gmail.com

2 Comments

  • Está clara la estrategia del PP y de Casado, van a intentar, fagocitar a C´s, Arrimadas quiere un «arrimadero», valga la repugnancia, y en eso esta centrando todos sus esfuerzos, en colocar lo poco que quedade C´s dentro del PP, y ella en un lugar comodo y apacible. la fulminación de Alonso en Euskadi, obedece a la resistencia de este, a llevara cabo esta estrategia, y se lo ha cargado, tienen la misma idea con VOX, pero yo sinceramente, creo que con el tiburon Abascal, las cosas serán bien distintas, que tengan cuidado.

  • Tienes toda la razón. Esa es también mi opinión.
    Saludos cordiales

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