Barcelona calcinada

Foto: Twitter Policía Nacional @policia.

“Yo pisaré las calles nuevamente de lo que ha sido Barcelona calcinada y en una nueva plaza liberada me detendré a cantar por los ausentes”. Con esta letra de Pablo Milanés, atribuida a Santiago de Chile, me identificaba yo ayer mientras la Vía Layetana ardía frente al barrio donde viví durante tantos años y de imborrable recuerdo por cuanto los hechos de aquella pasada ya lejana época que me tocaron también presenciar y que como hoy sufría la Jefatura Superior de Policía eran debidos a algo tan distinto entonces como la lucha contra la dictadura del general Franco y al intento de conquista de una democracia de la que ahora, por suerte, disfrutamos pese a que en Cataluña los independentistas no admitan las prerrogativas de una Constitución española aceptada por consenso en su día y de la que ellos también participaron, como fue el caso concreto de Solé Tura, entre otros.

Viví en el número 1 de la calle Mediana de San Pedro que con la Alta de San Pedro y Baja de San Pedro, que desembocan ambas en Vía Layetana, forman un trio que por el lado opuesto acaban todas ellas en el Arco del Triunfo. Mi calle, la Mediana, desembocaba en una estrecha paralela de Vía Layetana llamada Pedro Lastortras y se topaba con la fachada del Instituto del Teatro, edificio que a su vez formaba parte de la pequeña manzana limitada por Vía Layetana al Oeste, Pedro Lastortras al Este, Alta de San Pedro al Norte y Baja de San Pedro al Sur.

La gran desazón que me produce lo acontecido ayer al presenciar de nuevo, aunque por razones bien distintas, tanta radicalidad y destrucción, colma ya el cúmulo de incidentes violentos que  vienen produciéndose en aras de una demostración de fuerza contra ese otro porcentaje de también catalanes que no coinciden con las tesis soberanistas del sr. Torra y el fugitivo Puigdemont, sonriendo descaradamente desde Bruselas mientras sus acólitos incendian contenedores, destrozan mobiliario urbano y terminan ahuyentando a los muchos cientos de turistas, nacionales y extranjeros, que han gastado sus ahorros en visitar una Barcelona prácticamente envuelta en llamas desde hace ya algunos días.

De modo que, por distintos motivos, la historia se repite. En particular por todo aquello que en su día representara la Jefatura Superior de Policía de Vía Layetana en materia de represión. En una época donde los disturbios en las calles formaban parte de las estrategias de entonces para reclamar el fin de una dictadura que, por desgracia, tanto tardó en fenecer.

Y esa época es la que, a mí como a otros muchos, nos tocó vivir en las proximidades de la Vía Layetana donde aquella jefatura, tal y como hoy la siguen considerando los catalanes, continúa formando todavía parte activa de un símbolo de lo que muchos consideran la dura represión del Estado español contra las libertades conquistadas hoy en Cataluña.

Ayer temí, sin embargo, por lo que pudiera haberle ocurrido a la magnífica estructura modernista del Palau de la Música Catalana, -hasta donde Pablo Milanés nos ha traído su música-, edificio situado al comienzo de la Alta de San Pedro y tan próximo a la Vía Layetana y hasta donde, por suerte, no se extendieron los lamentables hechos ocurridos ayer.

Foto: Twitter Policía Nacional @policia

zoilolobo@gmail.com

  • Sí, a mi tambien me duele Barcelona, una ciudad que siempre ha acogido a todo el mundo, viniera de donde viniese, que ha sido puntera en libertades. Será cierto que «contra Franco se vivía mejor»?, no lo creo, pero el enemigo común unía mucho. Seamos inteligentes y NO nos dejemos manipular por la política y sus políticos que nos utilizan para distraernos haciendo ruido, mientras ellos nos roban por todas partes.
    Es el pueblo el único que sufre con estas cosas, los de arriba, siguen viviendo cada veZ MEJOR. Gracias. Saludos.

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