Blanca Fernández Ochoa

Ha sido un referente en la participación de la mujer española en el deporte

Aún resulta algo prematuro para extraer conclusiones sobre el hallazgo del cadáver de Blanca Fernández Ochoa, encontrada en la tarde de ayer en la falda de la montaña La Peñota de Cercedilla. Sin embargo, los primeros indicios apuntan a que, según el deterioro físico en que fue encontrada, habría fallecido en los primeros días de su ausencia del domicilio habitual.

Muchos se han sorprendido de la tardanza que mantuvo el vecino que se cruzó con ella en advertir a la policía de la intención de Blanca de dirigirse hasta La Peñota, cuando ya se habían tomado las decisiones oportunas por comenzar a buscarla en el lado opuesto, en los parajes de los Siete Picos, desperdiciando de este modo un tiempo precioso para intentar hallarla quizá con vida.

Los primeros testimonios de algunos expertos aseguran que la causa de su muerte no ha sido consecuencia de ningún accidente por lo que cabe esperar al resultado de la autopsia que se está llevando a cabo en el Instituto anatómico forense de Madrid que pueda arrojar luz sobre lo sucedido y determinar las verdaderas causas de su extraña muerte.

Los medios de comunicación y la atención mediática que despierta el caso especulan con la posibilidad de un suicidio voluntario, pero lo cierto es que parece muy aventurado considerar que la miembro de una familia bien avenida y madre de dos hijos hubiera podido tomar una decisión tan drástica, a pesar, quizás, de los inconvenientes de tipo económico, sentimental o psíquico por los que pudiera haber estado atravesando.

Blanca Fernández Ochoa ha sido un referente en la participación de la mujer española en el deporte, en una época que no se distinguía precisamente por un apoyo intrínseco a la presencia femenina en competiciones deportivas. Sus éxitos animaron a otras jóvenes a estar presentes en las canchas de tenis (Vicario y Conchita), en natación (Mireia Belmonte), halterofília (Lydia Valentí), badminton (Carolina Martín), boxeo (Joanna Pastrana), fútbol (Jennifer Hermoso), hockey, (Mª. López), atletismo (Ana Peleteiro) y tantas otras que por ser muchas las dispenso en este extenso apartado.

Sólo resta esperar nuevos resultados forenses además de la investigación policial pertinente para tratar de esclarecer, de una vez por todas, las siniestras causas que rodean este dramático episodio en el que se ha visto envuelta la frágil figura de la que fuera la primera mujer española en ganar en 1992 una medalla en unos juegos olímpicos; los celebrados en Albertville (Francia) en la disciplina de esquí alpino y en la modalidad de eslalon.

Su leyenda no perecerá nunca como ejemplo de tesón y trabajo y estamos seguros que servirá de ejemplo y aliciente para las muchas otras deportistas que están todavía por llegar a un mundo que otrora estuvo dominado por hombres y donde la participación femenina sólo se contemplaba como una anécdota del destino o una excepción que, precisamente, no confirmaba la regla. Descanse en paz.

zoilolobo@gmail.com

  • Aunque he estado de vacaciones no he dejado de entrar en «el kiosco» y de seguir los relatos de Zoilo, al que felicito por su gran calidad como escritor y enorme capacidad para trasladarnos el día a día a través de sus artículos.

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