Caja B del PP

A petición del juez, fiscales y acusaciones particulares, prácticamente toda la plana mayor del Partido Popular, incluido el expresidente Aznar, ha sido llamada a declarar por la Audiencia Nacional en la causa abierta que se sigue contra Bárcenas. También habrán de hacerlo el expresidente Rajoy, Arenas, Carlos Acebes y un largo etcétera, pertenecientes todos ellos a la época dorada vivida por el partido a costa del compromiso de financiación encubierta contraído con lo más granado del empresariado español como, entre muchos otros, ha sido el caso señor Villar Mir.

A pesar de que el expresidente Aznar confesara en su día no conocer a Fernando Correa y Álvaro Pérez, lo cierto es que alguna vinculación tendría con estos dos el padre de la novia, cuando fueron formalmente invitados a la boda de su hija, celebrada nada menos que en el Monasterio del Escorial en loor de multitudes. Hasta ahí el cinismo del único presidente que durante su legislatura luciera un frondoso y tupido bigote que daría mucho que hablar entonces, a pesar de que él sólo lo utilizaba para hacerlo con medias palabras, la mayoría de las cuales resultaban del todo ininteligibles al tener totalmente paralizado el labio superior, como consecuencia del peso de su propio mostacho.

Veremos cuál será la responsabilidad jurídica que se derive de su probable implicación en unos hechos que ya parecen más que probados, pero que, sin embargo, se nos antoja muy difícil señalar a los verdaderos artífices de la ingeniería financiera del Partido Popular.

Aznar tiene asido por donde no debiera hacerlo a su delfín Pablo Casado, a quien continuamente aconseja en cuestiones de estrategia política sin ningún resultado positivo hasta ahora, pero el actual presidente del PP parece carecer de lo suficiente de aquello a lo que se aferra Aznar como para mandarle a paseo definitivamente y declararse independiente de la paternidad tóxica de quién fuera uno de los supuestos responsables y también sospechoso de la financiación ilícita de su partido.

En cuanto a la pretensión del Congreso de publicar el expediente de actividad laboral en el ejercicio de la función pública de Antonio González Pacheco, alias Billy El Niño, parece algo más que factible. Desposeerle sin embargo de las medallas por las que cobra un plus extra, resulta mucho más difícil por cuanto y a juicio de algunos expertos, primero habría que declarar nulas todas las sentencias franquistas en el seno de la denominada Comisión de la Verdad y de la aprobación definitiva de la Memoria Histórica.

Los delitos del franquismo no juzgados en vida del dictador, impiden por lo tanto que la apología manifestada por cualquiera en favor de la dictadura o del dictador pueda ser considerada como delito incluido en el Código Penal, de manera que, si se estableciera definitivamente, podría correrse el riesgo de que tal prerrogativa significara un atentado contra la libertad de expresión que tanto defendemos todos los demócratas de este país. Sin embargo, llevar a cabo la nulidad de todas las sentencias dictadas y firmadas por el general Franco sí que podría resarcir el honor de todos aquellos que fueron juzgados a prisión o muerte sin garantías de ninguna clase antes, durante y después de finalizada la guerra civil española.

zoilolobo@gmail.com

  • Estos hijos de la derecha franquista, no se resignan a dejar de practicar su maldad y su codicia.
    Como le tienen tánto amor a «la Patria» que consideran suya, pues venga a vaciarla, primero de gente, asesinando y robando, amparados por Su Excelencia «la Dictadura» y a continuación, amparados en el miedo heredado de muchos y en la nobleza y generosidad de muchos otros.
    Nos queda la desesperada esperanza, de que la justicia les ponga en el lugar que deben estar y a los sufridos ciudadanos de este Pais, nos restituyan todo lo sustraido. Vamos a ver. Gracias y saludos a Zoilo que nos aporta siempre una visión razonada y aguda de la actualidad.

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