Cambio climático

Foto: Gerhard Gellinger

Nada más entrar en la órbita terrestre, pude comprobar el estado de abandono de La Tierra. El peligro consistía en ir sorteando toda la chatarra astronáutica abandonada en el espacio por sus países más industrializados, con la negligencia propia de un niño que se deshace de sus juguetes rotos de cualquier manera. Carcasas, satélites artificiales, cápsulas desiertas, antenas interestelares, artefactos irreconocibles, paneles solares, etc.

Entramos en su órbita precisamente a través del agujero de la capa de ozono que como consecuencia del efecto invernadero se ha producido para desaliento de todos los terrícolas que, a pesar de la cumbre del clima que se estaba celebrando en Madrid, no parecían todavía completamente conscientes del gran peligro que supone para la supervivencia del planeta Tierra continuar con las emisiones de CO2 que descomponen su atmósfera en perjuicio de la sostenibilidad climatológica y cuya temperatura ya ha aumentado, por los menos, en un grado y medio. Ajenos como se encuentran a una realidad que nosotros ya percibíamos desde la galaxia, decidimos empezar a actuar por cuenta propia al concedérseme la oportunidad de viajar a La Tierra en calidad de informador y establecer así un plan de acción que procurase la recuperación total del medio ambiente. No parecía tarea fácil merced a la tozudez de algunos países como Estados Unidos y China en no reconocer el peligro inminente que les acecha desde el punto de vista climatológico.

Nuestro plan consiste fundamentalmente en ocupar La Tierra si en un futuro no muy lejano no percibiéramos signos algunos de recuperación. Para ello yo me encontraba dispuesto a sacrificar mi salud en calidad de terrícola, mezclándome con su población bajo el nombre ficticio de Zoilo López Bonilla y residente en la isla de un archipiélago cerca de la costa de África, en el Atlántico, llamada Tenerife, muy popular por la todavía excelencia de su clima benigno y la calidad humana de sus moradores.

Por el momento, compruebo indicios de lenta recuperación en las grandes ciudades europeas, restringiendo las emisiones de CO2 en perjuicio, entre otras, de la gran industria automovilística, que habrá de tomar también una decisión drástica en cuanto a la fabricación de unidades eléctricas en lugar de las de combustión que, afortunadamente, empiezan ya a desaparecer.

Desgraciadamente no puedo revelar el contenido de mis informaciones, pero sí advertir las muestras de solidaridad de mi pueblo con el del magnífico planeta Tierra, a pesar de sus guerras, de sus migraciones, de sus catástrofes y lo que es peor: muy a pesar de su preocupante cambio climático.

Un cordial saludo a Greta Thunder, por su extraordinaria labor en favor del planeta Tierra.

zoilolobo@gmail.com

  • Muy ingenioso el punto de vista de Zoilo, para llamar la atención sobre la enfermedad que padece nuestro magnífico Planeta. Esperemos que tántas alertas no se queden solo en una suerte de fuegos artificiales y que realmente nos tomemos muy en serio el peligro que corremos. Gracias. Saludos

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