Codicia

la codicia es muy mala y la avaricia más

Hoy, queridos niños, vamos a hablar de la codicia. Vosotros os preguntareis: ¿Qué es la codicia? o, mejor dicho, ¿Qué significa la codicia? Pues bien, para empezar, la codicia es uno de los siete pecados capitales si nos atenemos a la moralidad religiosa o dictada por la iglesia católica, entre otras distintas religiones.

Desde el punto de vista moral y hasta cierto punto, incluso psicológico, se trata de un vehemente deseo de poseer bienes materiales (riqueza, propiedades, etc.) o también inmateriales (status, poder, influencia, etc.). Es decir, la ambición de alcanzar a poseer más de lo que se necesita para vivir y que lleva a mantener conductas al margen de la moralidad y la legalidad con tal de conseguirlo.

Queridos adultos: ejemplos tan descarados como el de la codicia se han venido sucediendo con todo descaro en nuestro país en los últimos tiempos en casi todos los ámbitos de la sociedad civil: política y también empresarial. Y prueba de ello es el seguimiento que han llevado a cabo no sólo los numerosos medios de comunicación del estado sino además los fiscales de otros distintos tribunales para tratar de esclarecer las oscuras motivaciones de las que se han valido los muy distintos protagonistas que también se han visto envueltos en actos incluso de homicidio, como ha sido el reciente caso del asesinato del niño Gabriel por parte de Ana Julia Quezada.

No voy a insistir sobre todo lo que se ha dicho en el juicio sobre la asesina confesa del niño Gabriel, pero lo que queda demostrado fehacientemente es que la codicia de Ana Julia Quezada, por un ansia de enriquecimiento rápido, ha dejado en su camino a una serie de víctimas de las que se lucró para conseguir sus fines materiales, a costa, incluso, de la vida de un menor que moralmente se oponía a su falso interés por conseguir su afecto.

La codicia ha estado siempre también presente entre los miembros de la alta y baja clase política española, y es precisamente esa pertenencia a un partido que gobierna, la forma hoy más fácil de obtener beneficios tanto materiales como inmateriales con los que incrementar sus ya de por sí abultados patrimonios, y prueba de ello es la cantidad de individuos cuya estancia en prisión ha sido debida, principalmente, a este grave pecado capital contra el que con tanto ahínco algunos fueron educados en aquellos colegios religiosos del Opus Dei.

Tanto la codicia como la avaricia van cogidas de la mano. La primera sin intención de atesorar para sí y la segunda todo lo contrario, pero ambas persiguen prácticamente lo mismo.

Las cotas de poder que quieren alcanzar estos últimos días tanto PSOE, -por querer gobernar en solitario-, como Unidas Podemos intentando alcanzar algún ministerio en el gobierno de Sánchez, entran de lleno en el ámbito de esa perniciosa codicia a la que nos hemos venido refiriendo. Esa y no otra es la única razón por la que no llegan a alcanzar un principio de acuerdo que satisfaga a ambas partes y, en consecuencia, a lo que desea la mayoría de pacientes ciudadanos que si no se remedia a tiempo habremos de asistir a unas nuevas elecciones en detrimento y/o como castigo a ese grave pecado de codicia/avaricia perpetrado por algunos partidos políticos que, según todas las encuestas, perderían escaños en el seno del arco parlamentario.

Mi suegra dixit: “la codicia es muy mala y la avaricia más”.

zoilolobo@gmail.com

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