Comisión de investigación

El sr. José María Aznar se ha presentado en la Comisión de Investigación al PP en el Congreso sin aquel espeso bigote con el que en el pasado pretendía esconder la parálisis permanente que siempre ha afectado a la movilidad de su labio superior al hablar pero, sin embargo, sí que lo hizo debidamente acompañado de un elegante séquito de su partido entre los que se encontraban Casado, García Egea y Dolors Monserrat. Haría bien en dejarse crecer de nuevo aquel estratégico bigote porque sin él, cuando miente como ayer martes, se le nota profunda y, además, profusamente. Un padre que desconoce la condición de amistad de los invitados a la boda de su hija como fue el caso del sr. Correa, no parece ser un síntoma que se diga de buen anfitrión aunque, según él, no se sentía obligado a ello; de modo que, al parecer, el sr. Correa sólo pasaba por allí con su esposa en aquella memorable ocasión en El Escorial.

Si se parte de la base de que, según Aznar, “la existencia de la misteriosa caja B del PP es un producto de la imaginación”, esa declaración demuestra precisamente que el expresidente carece totalmente de ella, por cuyo motivo haríamos bien en no darle crédito en absoluto cuando afirma tales supuestos. Quizás él esperaba encontrar una sólida caja de roble con cantoneras metálicas en sus cuatro esquinas y una profunda cerradura cuya enorme llave, provista con toda seguridad de un complejo castillo de filigrana y hecha en una  vieja fragua oculta en Castilla La Mancha se encontraría debidamente custodiada por un siniestro hombre de toda su confianza en los húmedos sótanos de la sede del PP en la calle Génova. Pero ello tampoco sería posible porque como ya hemos dicho antes, Aznar carecería de la suficiente imaginación como para llevar a cabo este complicado y perverso proceso de ocultación.

Antes de considerar la fraudulenta financiación de Podemos y calificar de golpista a Rufián, el sr. Aznar, no tuvo el menor escrúpulo en manifestar que “no voy a pedir perdón por aquello de lo que no he sido responsable mientras fui presidente del gobierno”.

Finalmente, Aznar le habría confiado al Presidente de la Comisión, el canario sr. Quevedo, que no había asistido al congreso a escuchar frases tabernarias, en clara alusión a lo manifestado por Pablo Iglesias y Rufián, respectivamente.

zoilolobo@gmail.com

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