Con la comida no se juega

En su obra “Hechos y dichos memorables” el autor romano Valerius Maximus cita lo que él considera el máximo exponente de la caridad cristiana en la persona de Pero, hija de Cimón, quien cuando visita a su anciano padre encarcelado y sentenciado a muerte por inanición, para que este no falleciera solía amamantarle periódicamente durante sus encuentros en la celda. Al ser descubiertos por el carcelero, este ejemplo de amor filial impresiona y conmueve tanto a los jueces que, finalmente, optan por concederle la libertad. Este argumento, sobre todo en los siglos XVII y XVIII, fue llevado por numerosos artistas, tanto en pintura como en escultura, como ejemplo de Caridad Romana: Vermeer, Rubens, Murillo, Solá, etc.

Álvaro Pérez, alias “El bigotes”, no ha tenido tanta suerte durante su cautiverio porque sus propios compañeros de módulo, Correa y Crespo, le acusan, -cuando en realidad no es del todo cierto-, de esa falta de obra de misericordia como es la de no dar de comer al hambriento mientras ha sido responsable del reparto de bandejas en su destino de cocina.

Al parecer y como siempre pensando en sus propios beneficios, Correa y Crespo, decidieron ambos pasar a hacerse vegetarianos porque advirtieron que en la cárcel este tipo de alimentación resultaba más gustosa y jugosa que la ordinaria aunque, cuando se presentaba la ocasión, Álvaro Pérez, merced a su destino culinario y amistad con los otros dos, no dudaba en hacerles pasar también, como complemento de sus respectivas dietas, algún que otro par de bistecs camuflados.

El resultado de sus cursos de repostería, es decir los pasteles elaborados en cocina, Álvaro Pérez solía repartirlos entre los más necesitados de la prisión, lo que también despertaría la codicia de Correa y Crespo, acusando a su compañero del alma de falta de lealtad al no recibir de éste las mejores tajadas de tan suculento banquete.

Del mismo modo que en la magnífica vida ordinaria de la que presumían antes de ser condenados, Correa y Crespo han querido también aprovecharse en la cárcel de terceros a fin de obtener ciertos beneficios penitenciarios en detrimento del resto de la población reclusa por cuya razón “El Bigotes” se ha visto en la necesidad, cuando no en la obligación, de solicitar un cambio de módulo y un nuevo destino en el interior del establecimiento penitenciario.

Las estrategias llevadas a cabo por los tres con el objeto de minimizar sus responsabilidades durante las vistas concedidas a los jueces por el caso Gurtel no han tenido, sin embargo, el mismo resultado en prisión respecto a lo que alimentación se refiere y es que como todo el mundo en España sabe, “con la comida no se juega”.

Arpeweb páginas web Tenerife

zoilolobo@gmail.com

2 Comments

  • Excelente artículo, muy interesante la analogía o semejanza entre ambos sucesos.
    Saludos!!

  • ¡Gracias, J. Luis!
    Me alegra mucho que visites como lo haces este honesto periódico digital con el que colaboro asiduamente.
    Un saludo. Zoilo

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.