Dependencia emocional transitoria

Se hace difícil comprender el desmesurado interés por la independencia

Para muchos como yo, esa dependencia emocional y sentimental que por razones de trabajo, culturales, turísticas, económicas, etc., mantenemos con respecto de Cataluña, constituye en sí misma un rico patrimonio que nos otorga también el derecho a decidir sobre su futuro como, -con todo respecto-, un catalán cualquiera, máxime si nuestra permanencia en aquel territorio supera los años de los que hoy día pudiera presumir cualquier joven nacido allí después de 1988. Sin embargo, en nuestro caso, nunca hemos concebido esa permanencia de manera aislada sino siempre asociada a nuestro lugar de origen.

En la tierra del presidente huido de la justicia muchos son los empresarios que apoyan un referéndum, incluso se dice que el obispo reza por ella.

En mi caso, a Canarias, en otros a Andalucía, Extremadura, Galicia, Euskadi, etc., etc., y no por ello hemos dejado de amar a una u otra. De manera que esa dependencia de la que hablo y de la que me siento tan orgulloso permanece tan vinculada al resto del territorio español que se nos hace muy difícil, por no decir imposible, comprender el desmesurado interés de muchos catalanes por llegar a alcanzar la independencia del resto del estado español.

Mientras muchos de nosotros admitamos esa dependencia emocional respecto de Cataluña los catalanes harían bien en tratar de entender este sentimiento anti independentista que nos embarga a la mayoría, independientemente y valga la casual redundancia, de nuestros otros distintos orígenes.

No hace mucho creí entender al señor Torra referirse a la colonización lingüística sufrida por Cataluña con el advenimiento en su día de todos aquellos miles de trabajadores, tratados posteriormente de “charnegos”, quienes, según él, trataban de imponer la lengua castellana en territorio ajeno.

Actualidad, Noticias, Opinión, Criterios… Kiosco Insular de Canarias para el mundo

No es cierto President Torra. Fui testigo del fenómeno y ocurrió todo lo contrario. Los por entonces emprendedores comerciantes catalanes, sobre todo, de la pequeña y mediana empresa: mercerías, colmados, panaderías, ferreterías, etc., se afanaron rápidamente en facilitarle las cosas a los recién venidos, llegando incluso a utilizar para ello el idioma castellano en perjuicio del suyo propio y con el que, en un principio, se hicieron entender perfectamente además de aumentar con cierta rapidez sus beneficios a costa de las necesidades domésticas de los llamados “charnegos”. En favor de todos estos comerciantes hay que reconocer también que la mayoría de ellos los recibieron con gran hospitalidad y crearon entre todos una corriente de vecindad muy de agradecer en aquellos duros años del franquismo.

zoilolopez@gmail.com

Arpeweb páginas web Tenerife

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.