Dimitir o no dimitir

Ya hemos dejado atrás el Congreso Nacional Extraordinario del PP en el que fue elegido Presidente del partido Pablo Casado. Sin embargo, la decisión última tomada por el sr. Rajoy ante la moción de censura presentada por el Partido Socialista ha suscitado demasiadas conjeturas que ningún político hasta ahora se ha molestado en analizar en la medida que dicha decisión tuvo que ver en el futuro inmediato del partido al negarse Mariano Rajoy en su momento a dimitir en favor de cualquiera de sus adláteres: Sáenz de Santamaría, por ejemplo, entre otros.

¿Acaso creyó Rajoy que ningún otro partido secundaría la propuesta planteada por Pedro Sánchez y por tanto seguiría él mismo como Presidente del Gobierno hasta el final de la legislatura?

¿No se fiaba quizás de ninguno de sus más cercanos colaboradores como para dirigir los destinos de su propio partido y del Gobierno de la nación?

Hay quién afirma que la clave de tal decisión habría que buscarla entre todas aquellas personas de su confianza que aquel día se reunieron para comer en el restaurante próximo al congreso y dónde se habría gestado la enigmática decisión de no dimitir para colmo de Sánchez.

Si lo que se pretendía era obtener ventajas ante la crisis planteada, ¿Qué ganaba Rajoy con no dimitir o, dicho de otra manera, que se perdía dimitiendo?

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Lo cierto es que independientemente del supuesto rotundo éxito que supuso el nombramiento por votación de Pablo Casado a la presidencia de su partido, el gran fracaso sufrido por el PP con la no dimisión de Rajoy en la moción de censura será en un futuro próximo tema de análisis mucho más profundo que la inesperada gobernabilidad de Pedro Sánchez por parte del Partido Socialista.

La política en general nos depara a veces sorpresas inimaginables. Hasta llegar a secretario general, Sánchez pasó lo suyo. Recordemos el rechazo sufrido más tarde por Sánchez por parte de muchos miembros de su partido, sobre todo después del descalabro admitido en las últimas elecciones y como, aprovechando esta última coyuntura planteada a través de una moción de censura, no sólo logra una repentina credibilidad entre los suyos, hasta ahora inusual, que creía perdida sino que, además, se hace con el Gobierno de la nación prometiendo a los demás sólo medidas de mejoras para sus intereses de partido y formando un solvente gabinete con gente de su absoluta confianza para dirigir los destinos de este país, por lo menos, hasta 2020.

 

Foto portada: lamoncloa.gob.es

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