Diplomacia y elegancia

La elegancia demostrada por el ministro quizá haya ido un poco más allá de lo que convendría

¿Por qué discrepar de la versión dada por el ministro Ábalos en relación a su encuentro en Barajas con la número dos del gobierno de Maduro?

En mi opinión, la diplomacia también forma parte del quehacer político de los representantes del gobierno actual. Desplazarse hasta Barajas para contener la intención de Delcy Rodríguez de entrar en España no parece un acto tan escandaloso como pretende hacernos creer la derecha española con sus nefastas declaraciones de ayer. La prueba está en que, al margen de otras cuestiones planteadas entre ambos, Ábalos terminó por avalar con su actitud la estricta prohibición de la Unión Europea de que Delcy pudiera ingresar como pretendía en el llamado Espacio Schengen. Todo lo demás sólo son meras especulaciones de la feroz oposición para tratar de socavar con soterrada intención los argumentos proporcionados por el ministro Ábalos a la prensa de turno, ávida como siempre de noticias tomadas al vuelo al sesgo de los rumores que siempre rodean estos acontecimientos de alcance diplomático entre países, como el ocurrido en el día de ayer. En cualquier caso, la elegancia demostrada por el ministro quizá haya ido un poco más allá de lo que convendría desde el punto de vista diplomático. Por lo tanto, sólo se le podría achacar un simple exceso de elegancia por su parte.

Sin embargo y a todo esto, los máximos representantes de la derecha española estarán hoy dispuestos a agasajar, como dicen que se merece, al señor Juan Guaidó como reconocido presidente interino por España además de otros cincuenta países de nuestro entorno, pero en lugar de Pedro Sánchez, será la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González, quien le dé la bienvenida a nuestro país, como también se merece, en nombre del Gobierno recién elegido.

La inesperada presencia en Barajas de la mencionada Delcy Rodríguez ha sido esta vez aprovechada por la oposición para crear en la ciudadanía esa sombra de duda y desazón permanente sobre la conveniencia o no de que Unidas Podemos hayan podido formar parte de un gobierno de coalición del que la derecha española considera aliados del gobierno que en Venezuela ha venido representando Nicolás Maduro. El interés de Unidas Podemos en formar parte de este gobierno de coalición no creo que pase por la intención de defender a ultranza las sospechosas políticas de otros tantos países sudamericanos con los que moralmente nos sentimos hermanados desde siempre: casos de Cuba y Venezuela, por poner sólo dos ejemplos. Pablo Iglesias ha tomado buena nota de ello y la prueba está en que, en ese aspecto, se ha mantenido hasta el momento un poco a la sombra de cualquier especulación política al respecto.

Creo que el PSOE debería estar mucho más preocupado en resolver el nuevo conflicto catalán que se avecina con la inhabilitación de Quim Torra como diputado y las consecuencias tan graves que de este hecho puedan desprenderse a nivel de política territorial.

El desconcierto que ha pretendido crear Vox, Cs y PP con la inesperada presencia de Delcy Rodríguez, al parecer no ha dado el resultado por ellos esperado a juzgar por el poco o escaso eco que ha tenido entre la población civil.

zoilolobo@gmail.com

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