El efecto Junqueras

Carlos Puigdemont, prófugo, eurodiputado y beneficiario del efecto Junqueras./Wikipedia.

La decisión tomada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en considerar a Oriol Junqueras con derecho a la inmunidad diplomática que, según el propio tribunal, le corresponde como diputado de la UE, ha puesto en entredicho la imparcialidad de la justicia española en su decisión de mantenerlo en prisión mientras la fiscalía continúa negándose a su discutida excarcelación. De modo que Esquerra Republicana, de momento, ha abierto un paréntesis protocolario y estratégico en las negociaciones que todavía mantiene con el PSOE en su decisión de apoyar a Sánchez en una nueva investidura que ya se hace extremadamente necesaria en relación a los presupuestos generales del estado que con toda urgencia reclaman la mayoría de autonomías de las que se compone este desgobernado país.

No cabe duda de que en relación al fracaso sufrido este pasado miércoles por parte del Tsunami Democràtic, el independentismo catalán se ha apuntado un éxito desde el punto de visto político al considerar como válida y justa la postura adoptada por el TJUE en relación al caso Junqueras y que ha colocado a Sánchez contra las cuerdas mientras espera que suene la campana, porque a sus segundos ni se les ha pasado por la cabeza arrojar la toalla, a pesar de que las negociaciones se encuentran en tablas entre ambos contendientes.

Por utilizar el símil del boxeo, no se trata de que la disputa a indefinidos asaltos acabe con cualquiera de los dos por K.O., sino que lo ideal sería que terminara en lo que entendemos por un Match Nulo, en el que no habría ni ganador ni perdedor, como no sean las ventajas en los acuerdos que se hayan de alcanzar en beneficio de ambos contendientes.

Con respecto al juicio celebrado en su día contra Oriol Junqueras, no es de extrañar de que algo no se ha debido haber hecho bien para que haya tenido que intervenir el TJUE tratando de tutelar el derecho que le asiste al encarcelado a disponer de su acta de diputado europeo que garantizaba su supuesta inmunidad, y creo que sería de recibo reconocer ese error sin traumatismos ni sentimientos de culpa por parte de la Justicia española, hecho que daría lugar al ejemplo a seguir de total imparcialidad por parte de jueces, fiscales y magistrados españoles.

De modo que, si así se resolviera, sería el propio Junqueras quien llevara a cabo las intrincadas negociaciones interrumpidas por el momento con el gabinete de Pedro Sánchez, y quién sabe si, además, se tendría que volver al principio para una vez más tratar de encauzar unas negociaciones que se vislumbran harto difíciles por cuanto el escenario, con el independentista en libertad, ya no sería el mismo ni con la misma decoración que ha venido mostrándose en su representación de sainete político administrativo.

No sería tampoco de extrañar que, ante un probable fracaso diplomático entre las partes, tengamos de nuevo que asistir a unas terceras elecciones para colmo de la paciencia del electorado español que sigue con sumo pesimismo los pocos compromisos a los que, de momento, han llegado los irresponsables implicados.

zoilolobo@gmail.com

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