Esperanza y política territorial

A pesar de todas las sospechas manifestadas por distintos actores políticos y empresariales de este país, yo abrigo fundadas esperanzas en este gobierno que se acaba de formar de veintidós ministerios que, pese al gasto que según algunos supone por su demasía, a mi me parece que cubre a la perfección el déficit de algunas áreas sociales concretas de la estructura general de lo que exige la sociedad española en materia de igualdad y educación y sobre todo de universidades, en manos ahora del señor Manuel Castell y separada de la cartera de ciencia que aún retiene el cosmonauta Pedro Duque.

La vorágine que a propósito provocan algunos medios de comunicación para desacreditar a este gobierno recién creado y frente a los cuales se encuentran acérrimos portavoces oficiales de la derecha española, no le pondrá las cosas fáciles a Pedro Sánchez, máxime cuando ese miedo atávico y pertinaz a comunistas e independentistas les hace más desestabilizadores y peligrosos que nunca. Y junto a ellos, una rabiosa oposición ahíta de tanta venganza en virtud del éxito alcanzado por una coalición que muy pocos pensaban que, acostumbrados como han estado siempre a gobiernos de carácter monocolor, no pudiera llegar a producirse. Y ahí les duele.

A pesar de ciertas discrepancias políticas entre ellos, tanto PP, Cs., y Vox han constituido, como no podría ser de otra manera, un frente común de resistencia activa para tratar de combatir todo aquello que no legitiman por razones políticas, religiosas y sociales y  que no se adecúa a la filosofía que nutre a lo que ellos llaman la soberanía de una España que, a ojos de otros sectores, se les antoja en parte atrapada por una Constitución que a día de hoy cabría plantearse la necesidad de una revisión en favor de la distención pasiva entre las distintas autonomías que componen el territorio nacional.

Es por ello que la cartera de Política Territorial que ha recaído en mi paisana, la canaria Carolina Darias, será, a mi juicio, una de las carteras más delicadas de las veintidós de las que presume el nuevo gobierno de Sánchez. No en vano la situación política que enfrenta a Cataluña con el Estado resulta muy delicada, por lo que la ministra en cuestión tendrá que hacer acopio de toda su habilidad política y diplomática en intentar apaciguar la prepotencia con la que, por razones que todos ya sabemos, presumen Puigdemont y Comín, ambos instalados ya en el Parlamento Europeo como eurodiputados con voz y voto, mientras Junqueras continúa en la cárcel y el President Torra se niega, de momento, a cumplir la orden de inhabilitación como diputado impuesta por la Junta Electoral de Barcelona y que todavía pesa contra él.

Con ello y con todo habrá que sentirse algo más optimista que satisfecho con el panorama político que se abre por delante de nuestras narices para no meterlas donde no nos importa y evitar que nos llevemos una desagradable sorpresa que luego habríamos de lamentar profundamente. Las aguas volverán a sus cauces y aquellos sucios y pestilentes charcos que hemos estado pisoteando hasta hace sólo unos días volverán a reflejar de nuevo la luna sobre una superficie cristalina en las tibias noches de la próxima primavera. Luna que algunos sólo veremos reflejada en las pantallas planas de los nuevos televisores mientras observamos en camiseta imperio el telediario de la apacible noche que todavía nos espera por delante.

zoilolobo@gmail.com

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