Financiación

Estos últimos días, el diario El País ha destapado la botella verde de las financiaciones supuestamente ilegales a partidos y se ha encontrado con una inesperada sorpresa que atañe muy directamente a Vox. Y es que, al parecer, el partido de Santiago Abascal fue financiado por el gobierno iraní durante la última campaña electoral habida en España. Todavía no se sabe con exactitud el alcance de esta prestación económica pero sí se confirma que, por lo menos, ha servido para que sus máximos dirigentes se asignaran un suculento sueldo durante el periodo de campaña promocional.

Que lejos quedan hoy aquellas acusaciones a terceros sobre los supuestos manejos de caudales proporcionados por potencias extranjeras que tanto perjudicó la imagen de Unidas Podemos sobre los que Vox arremetió con saña al considerar e intentar probar que los de Pablo Iglesias habían sido financiados por el gobierno de Venezuela a través del propio Nicolás Maduro. Los tribunales nunca pudieron probar este hecho en particular, pero la sombra de la sospecha por la calumnia vertida entonces por Vox sobre la joven formación, dejaría tan profunda huella de ignominia que aún perduran sus consecuencias. Sin embargo, y a pesar de todo, Unidas Podemos pueden sentirse hoy orgullosos de formar parte de un gobierno socialista que en su día sí creyó en la honestidad que, a toda costa, pretendía desprestigiar Vox con sus calumnias.

“Enfermos, aparten sus sucias manos del cuerpo de mi hijo…”. Con esta libidinosa frase defendía el concejal de Vox de Madrid, Pedro Fernández, una iniciativa propuesta por Más Madrid sobre la necesidad de rechazar el llamado pin parental de la educación pública en nuestro país.

Enfermos no son los políticos ni la opinión pública que rechaza de plano el pretendido pin parental de Vox. Sí lo son y por hechos consumados y además probados en la mayoría de los casos, todos aquellos representantes de la Iglesia Católica que valiéndose de sus cargos preeminentes en las instituciones educativas religiosas y amparados por la filosofía que han venido tratando de inculcar los mismos representantes de Vox en las instituciones eclesiásticas, creen encontrarse a salvo de toda sospecha. Esas conductas en ese tipo de colegios son las que deberían desaparecer para siempre. Tanto abuso y pedofilia escolar quizá no se hubiera producido de haber tenido los niños, en esas mismas instituciones religiosas, una educación sexual apropiada que les permitiera distinguir las intenciones que mueven a cualquier religioso a disponer libremente del cuerpo de un alumno.

Cuando Cristo acuñó aquella magnífica frase que decía, “Dejad que los niños se acerquen a mí”, no trataba entonces de sentar el precedente pedófilo en el seno de la Iglesia Católica y por el que muchos religiosos han sido ya condenados sino contar también con los niños durante el ministerio de predicación de los Apóstoles. Si alguien como cualquiera de los de Vox tiene alguna duda sobre el particular, le aconsejo la lectura del Santo Evangelio según San Mateo, 10, 13-16.

zoilolobo@gmail.com

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