Huelga de hambre

Un acto de coacción con el que se pretende chantajear al oponente

Los políticos presos, acusados de graves delitos contra la integridad del Estado, dejan su huelga de hambre. Será el espíritu de la Navidad./Redacción.

Nunca he compartido la idea de apoyar en ningún caso ni bajo ningún concepto la decisión tomada de una huelga de hambre. Siempre creí que con ese acto de coacción lo único que se pretende es chantajear al oponente para alcanzar el fin que se persigue y que se prevé difícil y tratar de ese modo hacer responsables de sus funestas consecuencias a los supuestos enemigos de una peregrina idea nacida, como parece el caso, de un arbitrario sentido de la justicia.

En cualquier caso hay que alegrarse por el fin de la que han protagonizado los políticos catalanes a instancias de algunas organizaciones políticas tanto catalanas como del resto del estado en vísperas del próximo consejo de ministros en Barcelona que tendrá lugar el viernes día 21 de Diciembre. Sin embargo, ese abandono de huelga repentina por consejo casi administrativo de la Generalitat, en opinión de muchos, choca frontalmente con la voluntariedad inicial tomada hace veinte días por propia iniciativa de sus protagonistas y contra la que las autoridades penitenciarias ya habían tomada las necesarias precauciones sanitarias en caso de que persistieran en su actitud y se temiera por sus vidas.

Es cierto también que una prisión preventiva no debiera alargarse durante tanto tiempo, habida cuenta del arraigo de los implicados con sus destinos políticos, sus lazos familiares y con su territorio, además de los distintos sistemas con los que cuenta el estado para garantizar hasta el día del juicio su permanencia en el país, aunque también no es menos cierto que el ejemplo dado en su día por Puigdemont abandonando España haya hecho recelar muy mucho a las autoridades judiciales encargadas del caso de la fallida declaración de independencia en Cataluña.

Kiosco Insular. Criterios, Actualidad, Opinión, Política, Noticias desde Canarias

Excepto a la clase política en general, aunque no a todos, el impacto producido en la población española por la huelga de hambre llevada a cabo hasta hoy por los reclusos catalanes ha tenido muy poca o escasa trascendencia porque, desde el punto de vista popular, una cosa muy distinta es que, estando encarcelado, el estado te prive a propósito de la alimentación necesaria para tu existencia como que el propio reo se niegue a tomar alimento bajo su propia responsabilidad como represalia a su arresto. En tal sentido, esta segunda característica voluntaria no parece ser del agrado de todos aquellos civiles que sienten que la exigencia de escisión de Cataluña del resto del Estado merezca conmoverles por todos aquellos políticos, presos o no, implicados en la reclamación unilateral de la independencia.

Sin embargo, tanto este final de huelga de hambre, como el encuentro de Pedro Sánchez con Torra hoy en el Palacio de Pedralbes, además del Consejo de Ministros previsto para mañana en la Llotja de Barcelona, auguran por fin una posible salida, -con la connivencia de los independentistas catalanes y Podemos-, a la ya tan necesitada y urgente aprobación de los Presupuestos Generales del Estado que les garantizarían a los socialistas, en perjuicio del Partido Popular, consolidar  una gobernabilidad mucho más duradera y distendida del Estado para los próximos años además de todas las ventajas que puedan obtenerse en materia social para la mayoría de españoles, incluidos catalanes.

zoilolobo@gmail.com

Arpeweb páginas web Tenerife

  • como ciudadana del mundo, que vive en Catalunya, me alegra que la violencia hoy no haya ganado la partida y en cualquier caso, todo mi respeto, por ahora, al sr. Sánchez.

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.