J. M. Aznar

Si bien el bigote que luciera otrora J.M. Aznar ya no le cubre aquel ancho espacio entre la base de la nariz y el labio superior, sí que con los años su melena leonina ha pasado ahora a ser todo un símbolo de coraje y de indomabilidad para todos aquellos que por un momento llegarían a creerle un político definitivamente acabado pero que, sin embargo aún sus garras, como demostrara hace unos días frente a Rufián e Iglesias, respectivamente, continúan igual de peligrosamente afiladas.

Cuando alguien se encuentra encantado de conocerse a sí mismo como parece ser el caso de don José María Aznar, no resulta nada fácil admitir que pueda sentir empatía hacia aquellos que tienen la escrupulosa obligación de interrogarle durante las sesiones en el congreso sobre su posible conocimiento y participación en la fraudulenta financiación del que fuera su partido en el pasado; es decir el PP. Sí, no cabe equivocarse, del que fuera su partido tal y como aseguró en la última etapa del señor Rajoy, en la que afirmaría rotundamente no figurar ni siquiera como militante del PP toda vez que el censurado presidente del último gobierno fuera sustituido por el actual Pedro Sánchez del PSOE. Con la incorporación del nuevo presidente del Partido Popular, J.M. Aznar parece haberse reconciliado con la vieja guardia, cuyo delfín, Pablo Casado, comienza de nuevo a transitar por los senderos marcados por el hombre encantado de conocerse a sí mismo y que tanto animó a la derecha española a perseverar en su ideología para tratar de alcanzar de nuevo el espacio político que paulatinamente había ido perdiendo en favor de aquella otra derecha organizada, protagonizada y defendida a ultranza por ese otro adalid, aliado suyo, cuyo nombre no es otro que el de Albert Rivera, presidente de Ciudadanos.

Cabe esperar, a pesar de que no se pueda probar nada en su contra, que el señor Aznar, desde su fundación FAES, consiga de nuevo formar parte de ese aparato político siniestro en la sombra, en calidad de asesor espiritual de una derecha nacional que, según él, nunca debió de fraccionarse de esa manera en perjuicio de haber podido alcanzar por última vez la tan deseada presidencia del gobierno de la nación.

zoilolobo@gmail.com

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2 Comments

  • Magnífico y divertido !!, la verdad es que el Sr. Aznar se está convirtiendo en una caricatura de sí mismo y eso aún dá más miedo !! 🙂
    Congratulations Sr. López.

  • ¡Gracias, Menchu!

    No podría prescindir del humor cuando abordo temas cuyos personajes me siguen pareciendo tan grotescos.
    Saludos. Zoilo

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