Lea las instrucciones de este medicamento…

El verano no sólo suele traer altas e insoportables temperaturas sino además nuevos y soporíferos programas de sobremesa en la carta de estío de las distintas cadenas de televisión que automáticamente rechazamos en favor de aquellos otros canales que, como cada año, nos obsequian con el desarrollo ciclista del popular Tour de France mientras en el sofá degustamos cualquier bebida refrescante de moda en la medida que los deportistas pedalean pesadamente hacia la cima del Tourmalet.

En ocasiones, la pereza, cuando no el sopor, suele despertar en los individuos un delicado sentido del humor que en verano a causa, probablemente, de las altas temperaturas o, tal vez, por el efecto que en nosotros ocasiona la excesiva ingesta de las bebidas refrescantes a las que me he referido,  persiste rayando en lo surrealista.

Tal es el caso del finísimo humor que subyace bajo las recomendaciones anunciadas al final de los numerosos consejos publicitarios que en televisión interrumpen constantemente el desarrollo del Tour de France y que tienen que ver con toda la farmacopea de la que cualquiera puede disponer para tratar de evitar todos aquellos males físicos de los que nos podamos sentir seriamente afectados, por ejemplo: hemorroides, dolores musculares, estreñimiento, acidez, picaduras de insectos, tos, etc., etc.

Aunque los fármacos en cuestión pertenezcan todos ellos a distintos laboratorios, lo cierto es que las recomendaciones finales por cada uno de ellos tienen en común un mismo formato: tipografía blanca sobre fondo azul y que dice así:

LEA LAS INSTRUCCIONES DE ESTE MEDICAMENTO

Y CONSULTE AL FARMACÉUTICO

Desde luego que cada medicamento lleva consigo en su envoltorio las instrucciones de uso: posología, composición, dosis,  etc., etc.

Lo que no acaba de entenderse bien es a qué farmacéutico hay que pedirle consejo y dónde localizarlo.

¿Se trata del mismo y único farmacéutico a quien consultar los distintos fármacos y para todos los consumidores del país?

No sería nada de extrañar que debido a la precariedad de empleo de la que adolece el sector,  sólo dispusiéramos de un único farmacéutico para tratar de aconsejar a tantos miles de consumidores como parece ser que existen en España.

¿No hubiera sido mejor advertir?: “Consulte a su farmaceutico”.

zoilolobo@gmail.com

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