Marhuenda y otros

Nunca la oportunidad de parecer ocurrente la habían pintado para mí tal calva. Amparado como me encuentro por la que fuera para algunos la dichosa libertad de expresión, me permito hoy discernir, a riesgo de exponerme a ser grosero, sobre todo aquello que me parece oportuno con respecto a la intervención sesgada con la que intervienen algunos conocidos contertulios en televisión pero que también hieren a propósito mi amor propio a pesar de encontrarme confortablemente sentado en un cómodo sofá frente al televisor.

El periodista Francisco Marhuenda, en un insólito alarde de triste humor político ha decidido rebautizar al Presidente del Gobierno con el apelativo histórico de Pedro Sánchez I El Magnánimo. Considera Marhuenda que Sánchez se está pasando de bueno al intentar, según él, en mantener un coqueteo constante e interesado con Esquerra Republicana de Cataluña para tratar así de salvar los presupuestos generales del estado que le permitan seguir gobernando hasta las próximas elecciones.

Es obvio, -a juzgar por la dialéctica empleada por el periodista en sus apariciones televisivas-, que ni el mismo se cree lo que dice cuando habla. Con esa partícula negativa-interrogativa con la que culmina cada una de sus frases, ¿no?, demuestra que necesita la aprobación de los demás para demostrar tener razón en su pálido discurso de siempre. Bla, bla, bla, ¿no? Bla, bla, bla y ¿no? y bla, bla, bla y finalmente, otra vez, ¿no?

Resulta insoportable como contertulio habida cuenta de ese interrogante “noísmo” incesante con el que remata sus anodinas frases hechas, fingiendo descaradamente encontrarse en posesión de verdades incuestionables que no pueden ser rebatidas por el resto de contertulios so pena de caer éstos en la tentación de parecer ignorantes ante el gran maestro de la abogacía que pretende ser él. Si a ello le sumamos, además, ese ligero exceso de peso, fruto de su codicia anti-socialista, que le hace parecer sentado sobre sí mismo y no en el asiento oculto por su propio volumen, acabaríamos despreciándolo del todo si en verdad no fuéramos tan magnánimos ni condescendientes como él mismo ha reconocido observar en el comportamiento y la figura de Pedro Sánchez.

¿Qué decir de María Claver como no sea que sus también kilos de más, -que no consigue disimular aunque siempre trate de parapetarse detrás de su carpeta azul-, se deba a la misma codicia que afecta a la indigestión socialista de su colega Marhuenda?

Y no porque, precisamente, sean socialistas sino además por su ecuanimidad y rigor en sus intervenciones, no debería de olvidarme de Jesús Maraña ni de Javier Aroca, quienes casi se juegan la vida las noches de La Sexta frente a consumados depredadores políticos de la categoría carnívora de Eduardo Inda, -del que hablaremos en el futuro-, de Francisco Marhuenda, el del ¿no? y de la gran señora anti-socialista, con carpeta siempre azul en ristre, María Claver.

A todos ellos, sin embargo, les deseo los mejores regalos de Reyes.

zoilolobo@gmail.com

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3 Comments

  • Amparándome en la misma libertad que lo hace este señor para ser grosero, me parece oportuno dar mi opinión sobre su artículo.
    No me sorprendente que alabe la postura de Maraña y Aroca, el primero siempre parece tener la verdad absoluta y el segundo con su cuadernito, que no cita en su artículo pero si la carpeta azul, más parece un telepredicador leyendo el salmo para que sus acólitos digan amen.
    Marhuenda está gordo y yo estoy gorda. ¿Tiene usted algún problema con esto? El aspecto físico de las personas no debería ser objeto de cuestión por nadie.
    El señor presidente del gobierno, bien apodado el magnánimo, paseó a costillas de todos su estilizado culo y maravillosas abdominales por Canarias. Pasó olímpicamente de nosotros rechazando recibir a nuestro presidente.
    Este individuo guaperas, muy del gusto de los que alaban la belleza física, perdió el culo por ver al golpista Torra.
    Estoy de acuerdo con Marhuenda, Inda, Claver y estoy gorda. Espero que eso le moleste mucho, lo de gorda, me hará muy feliz.
    Si no hubieran periodistas como como los citados, ya toda la prensa estaría como TVE, colonizada por los podemitas y a lo peor por los indepes catalanes, como ya lo está TV3.
    Una sugerencia, si no le gusta la opinión de algunos, por lo menos respétela, la opinión, y no use su aspecto para criticar.

  • Sra. Rosa:
    También yo estoy gordo y no me lamento por ello. A algunos gordos, y no me refiero a Vd. porque hablo en masculino, se les ve el plumero. Vd. permite sólo la libertad de expresión para los suyos pero no para los demás. De modo que el gordito Marhuenda, el filibustero Inda y la pesada Claver pueden decir lo que deseen pero, claro, como yo me considero de izquierdas, NO. Suerte que existen los medios de comunicación para ponerla a Vd. en su sitio.
    Por cierto, si una persona es de baja estatura nadie debería decir que es bajito porque alguien como Vd. podría creer que se trata de una ofensa. ¡Ridículo!

  • Creo que para interpretar al Sr. Zoilo López, hay que echar mano del sentido del humor y de la fina ironía, que a mi parecer, él maneja muy bien. Lo que me gustaría decir es que las tres personas que cita en su artículo, se caracterizan por “enfatizar lo evidente”, con lo que nunca “se mojan” por lo que resultan bastante aburridas e irritantes.
    No veo lo de “estar gordita/o” como un insulto, sino como una característica física, ni mejor ni peor.
    A Sánchez, no se le puede negar que es resultón, pero le juzgaría por sus hechos y no por sus andares, que resultan un poquito chulescos, aunque no menos que los paseos a caballo, las patillas, los bigotes, etc etc …. de otros.
    En fin, salud y feliz Año !!

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