Matrimonio de conveniencia

El matrimonio político de conveniencia por excelencia, por el bien de los argumentos anclados en la derecha española, es el que debiera de producirse entre el señor Javier Ortega Smith y la señora Cayetana Álvarez de Toledo. El primero ha sido reprobado el pasado miércoles por el pleno del Ayuntamiento de Madrid, a excepción del PP, -por supuesto-, por su total y absoluta falta de respeto para con las víctimas de la violencia de género. La segunda se atreve a afirmar que España se encamina hacia un gobierno de sedición si Sánchez no lo remedia formando lo que ella cree ser la coalición ideal para evitar el desmembramiento de la unidad nacional y que no sería otra que la del PSOE, Cs y PP, hecho que a su criterio sería un acierto que se produjera por el bien de España aunque, desgraciadamente, lo ve imposible por la visible terquedad de presidente en funciones.

Smith debe creerse más listo que nadie por llevar un apellido inglés a sabiendas de que es el más común de todos los apellidos anglosajones. Así es que por ese lado no cabe presumir de lo que no se es. Lo aconsejable sería presumir de un poquito más de humildad, sobre todo con todas aquellas mujeres que se han visto visiblemente humilladas con sus machistas declaraciones.

Cayetana podría muy bien marcarse un tango arrabalero con su cómplice y amigo Smith y tratar de que este llegue a comprender a través del argumento de sus letras lo que significa ser mujer en cualquier ambiente de índole machista como el que retrata la canción y que comienza así:

Sola, fané, descangayada, la vi esta madrugada
salir de un cabaret, flaca, dos cuartos de cogote
y una percha en el escote bajo la nuez
chueca, vestida de pebeta, teñida y coqueteando
su desnudez, parecía un gallo desplumao
mostrando al compadrear el cuero picoteao
yo que sé cuándo no aguanto más
al verla así rajé, pa` no llorar.

Esto es sólo el principio de lo que nos adelanta uno de los tangos más populares y que Cayetana, por su vinculación con Argentina debe saberse de memoria. Sólo ella podría interceder en favor de todas aquellas que como en el tango las hacen culpables de la perdición del hombre

Y pensar que hace diez años fue mi locura
que llegué hasta la traición por su hermosura
que esto que hoy es un cascajo
fue la dulce metedura donde yo perdí el honor
que chiflao por su belleza le quité el pan a la vieja
me hice ruin y pechador
que quedé si un amigo, que viví de mala fe
que me tuvo de rodillas
inmoral, hecho un mendigo cuando se fue.

La verdadera perdición no sólo de los hombres sino también de la mayoría de mujeres argentinas han sido las instauraciones de algunas dictaduras que durante un largo periodo de tiempo llevaron a la muerte a miles de inocentes. De modo que la señora Álvarez de Toledo haría muy bien en no amedrentar con tanto ahínco al conjunto de la ciudadanía en favor de la defensa de unos argumentos y postulados tan nacionalista como los que representa su partido.

zoilolobo@gmail.com

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