Nochebuena y Navidad

Éste se presume el año más largo de cuantos hemos vivido desde que se instauró la tan esperada democracia. Largo si tomamos como referencia lo que, por desgracia, aún no se ha producido y que no es otra cosa que la formación de un gobierno que al parecer acabará por configurarse, según vaticinan algunos medios, allá por el día cinco de enero, cuando los Reyes Magos de Oriente estén a punto de llegar a un país sin presidente que se digne en recibirlos como Dios manda.

Antes tendrá que pronunciarse de nuevo la abogacía del estado. Y digo de nuevo porque ya lo hizo en su momento al advertir que tal como aconseja el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el Sr. Junqueras tenía derecho a haber recogido su acta europea de diputado mientras éste se encontraba aún en prisión preventiva y en consecuencia disfrutar de la inmunidad que las autoridades judiciales españolas hasta hoy le han venido negando.

¿Quiere esto decir que si el Tribunal Supremo rectifica a instancias de la abogacía del estado y Junqueras deba abandonar la prisión, Esquerra Republicana cumpliría ipso facto su compromiso de abstenerse para que Sánchez pueda alcanzar la tan deseada presidencia? o, ¿tal vez, esa renuncia lleva implícita alguna otra condición más que la simple excarcelación de Junqueras y que todavía no se sabe?

No me encuentro en disposición ni siquiera de sospecharlo, aunque tanto PP como Cs y Vox ya han enviado a toda la caballería por delante para tratar de defender, según ellos, la soberana unidad de España frente a aquellos otros que no cejan en comprar tan cara la presidencia de un estado de derecho a quién el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dice lo que tiene que hacer, ninguneando las decisiones tomadas en su día por el Tribunal Supremo español.

Resulta muy difícil recoger por parte de los representantes de los partidos implicados una idea concreta del resultado de sus encuentros, porque tales circunloquios obligan a que uno se pierda a propósito la verdadera intención de sus acuerdos, mantenidos en la más estricta confidencialidad y que dificulta sobremanera ni siquiera llegar a sospechar, metafóricamente hablando, por donde pueden ir los tiros.

Así las cosas, cenaremos ceremoniosamente en medio de una tregua de carácter político cuyas consecuencias no conviene sacar a colación en los postres, no sea que unos cuñados tendenciosos, que los hay en todas las familias, nos agüen las fiestas y puedan llevar al traste ese espíritu navideño del que tanto presumimos y que con tanta buena voluntad hemos venido practicando desde hace ya unos días.

A la espera de nuevos acontecimientos, sólo me resta desearles a todos aquellos que gustosamente acuden a estas páginas del Kiosco Insular, unas ¡Felices Fiestas! y a esperar.

zoilolobo@gmail.com

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