Opinión pública

Grande-Marlaska también puede verse salpicado por el Ábalos Gate ./ Foto: Ministerio del Interior de España.

Casi siempre resulta más que imprescindible atrevernos a opinar sobre acontecimientos políticos de una cierta relevancia como, entre otros, el acontecido hace ya unos días en la terminal del Aeropuerto de Barajas y que despiertan el interés inmediato del ciudadano por la implicación que éstos pudieran tener sobre el ejercicio de la gobernabilidad del país, al tratarse de un asunto tan espinoso como en el que se ha visto involucrado el señor Ábalos en relación a la inesperada visita efectuada a nuestro territorio de la vicepresidenta de Venezuela Delcy Rodríguez.

¿Hasta qué punto se ha podido ver involucrado el actual ministro de transportes al permitir un encuentro casi fortuito y supuestamente ocurrido en suelo español, teniendo Delcy Rodríguez prohibida la entrada en territorios de la Unión Europea de la que España es miembro de pleno derecho? Esa y otras cuestiones relacionadas, primero con el contenido del equipaje o valija diplomática, y segundo con la línea imaginara que delimita lo que es suelo español o no, debe decidirlas el juez que ya instruye la causa a instancia del gabinete del presidente del PP, Pablo Casado. De manera que hasta que eso no se produzca, cualquiera que venga opinando sobre este caso concreto, debería contar con la cautela necesaria que caracteriza a cualquier demócrata al derecho a guardar una distancia prudencial, cuando no silencio, sobre el particular que nos ocupa.

No imagino en que basará la defensa de Ábalos el despropósito de tal encuentro en un momento tan difícil por el que atraviesa el gobierno de Maduro y la delicada situación a la que se enfrenta el de Pedro Sánchez, teniendo además pendiente la mesa de diálogo prometida con el advenedizo señor Torra el próximo miércoles, arrebatándole el protagonismo que exigía Esquerra Republicana con su presencia en la misma. Hace bien Sánchez rechazando la presencia de un relator como exigía el President de la Generalitat y así lo manifiesta la opinión pública que tantas veces se equivoca. Ya veremos.

El señor Quim Torra, cambiando la fecha del lunes por la del próximo miércoles 26 de febrero, ha querido demostrar, aunque de una forma inocente, la importancia concedida a su propia agenda, utilizándola como mero pretexto para, además, comenzar imponiendo su propio criterio frente a ese otro de Sánchez en relación a la negativa de éste a la presencia de tan manido mediador, relator, intermediario o como quieran llamarlo los catalanes.

Ya es de dominio público el hecho de la severa desavenencia que media entre JxCat y Esquerra Republicana, pero ello no parece ser óbice como para que el señor Torra haya tenido que desplazar, de manera tan sibilina, al señor Gabriel Rufián del protagonismo ganado gracias al acuerdo alcanzado en su día con Sánchez sobre la ya tan discutida mesa de negociación para abordar lo que se ha denominado en llamar “conflicto catalán”. Pronto sabremos por la prensa, en que habrá consistido el contenido concreto de esa tan expectante próxima reunión y si en un futuro no lejano podría tocarle el turno al representante de Esquerra Republicana o, en última instancia, habría quizás que esperar a una nueva convocatoria de elecciones en Cataluña, de la que posiblemente surja la improbable posibilidad de un nuevo presidente de carácter no independentista que trate de facilitar un diálogo mucho más fluido entre Gobierno y Generalitat.

zoilolobo@gmail.com

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.