Perdónalos Señor porque no saben lo que dicen

FOTO: Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

Esta semana, en dos distintas tertulias emitidas por televisión, la pesada presencia del tierno periodista Marhuenda emitiendo, como de costumbre, todo tipo de descalificaciones en torno a la presencia en el nuevo gobierno de Unidas Podemos, me ha hecho enrojecer de vergüenza. Al parecer y según sus propias declaraciones, los de Pablo Iglesias en el poder le confieren un miedo tenebroso por cuanto, según él, serían capaces de implantar en España una filosofía comunista de tal ortodoxia que acabaría con arrebatarle a la clase rica de este país todo su patrimonio en beneficio de esa otra clase de la que él, precisamente, no se muestra partícipe porque su educación y rango intelectual se encuentra muy por encima de lo que hayan podido dar de sí la voluntad de los miles de votantes que han hecho posible esta inédita coalición en la historia de la ya adulta democracia española.

El señor Marhuenda debería saber que el discutido en su momento eurocomunismo promovido por Santiago Carrillo, resultó ser clave para adecuar la filosofía de Marx a los nuevos tiempos que corrían en Europa, sabedor del poder económico que se necesitaba para contentar a la vez a la clase empresarial y a la clase trabajadora, apoyada, ésta última por sindicatos que defendieran sus intereses más perentorios como, por ejemplo, en su día defendieron además de la jornada laboral de ocho horas, las cuarenta horas semanales, los dos días de descanso, etc.

De manera que ese alarmismo que pretende sembrar Marhuenda entre la clase empresarial y la banca española está sostenido por una patraña que ya no tiene sentido, porque los partidos de estas características lo único que pretenden no es desposeer a nadie de sus propiedades, sino facilitar, en la medida de los posible, el estado del bienestar de la clase trabajadora.

Para apoyar públicamente su teoría de hasta dónde, según él, alcanza la hipocresía comunista hoy en España, puso como ejemplos el enriquecimiento personal de tantos ilustres de la llamada izquierda española como la familia Bardem, actores, el de algunos presentadores de televisión como el Gran Wyoming, el de otros artistas e intelectuales como si sólo tuvieran derecho a enriquecerse los de siempre o aquellos otros que nacieron ya ricos y por lo tanto no habrán tenido que trabajar como los mencionados por Marhuenda para conservar su patrimonio que, por cierto, a veces supera las expectativas de cualquier mortal.

De modo que esa manera clasista y simple de entender la vida como promulga el periodista de la boquita pequeña en sus apariciones televisivas, la verdad es que me mueve a compasión, pero al que, sin embargo, no le guardo ningún rencor porque, en el fondo, tampoco se cree lo que dice a juzgar por esa coletilla de negación interrogativa ¿No? con la que remata cada una de sus desafortunadas oraciones. Tanto es así que como despedida y cierre y siguiendo el manual de la casta española vinculada a la Iglesia Católica Apostólica y Romana, sólo me resta decir lo siguiente: Perdónalos Señor porque no saben lo que dicen.

zoilolobo@gmail.com

4 Comments

  • Decía Campoamor: “En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.
    El primero en desconfiar de sus socios de gobierno no fue ni Marhuenda ni Inda. El propio presidente dejó algunas perlas sobre Podemos y los independentistas. Nos guste o no, estos dos periodistas merecen todo mi respeto. Han sido responsables de destapar, junto a otros profesionales, escándalos brutales. Solo me resta decir: Respetemos las ideas de los demás, aunque nos fastidien. Por cierto el señor Iglesias publicó un twitt con los hermanos Marx, podría también haber publicado lo de: «Estos son mis principios, si no les gustan tengo otros».

  • Las ideas de los demás que me fastidian ni siquiera las tengo en cuenta, pero de ahí a que las respete va un trecho tan largo como la legitimidad de mi propia filosofía de vida, vinculada por entero a plantear el derecho de oportunidades para todos por igual: oportunidad para estudiar, para trabajar, para labrarse un futuro mejor, para disponer de pensión digna, seguridad social y un largo etcétera que ahora no viene al caso.
    ¿Acaso siente respeto Marhuenda por las ideas de Pablo Iglesias, de Pedro Sánchez y otros? ¿Solamente él tiene derecho a la libertad de expresión y comunicación? En fin……………………………………………

  • En una cosa si estoy completamente de acuerdo con el señor Zoilo: Pérdonalos, Señor, porque no saben lo que dicen.
    Siento respeto por las ideas de todos y de todas, incluidas las suyas. Las ideas, aunque me fastidien, las tengo en cuenta, por suerte no padezco el síndrome de Hubris. En fin………….

  • Rosa:
    ¿Si se me ocurriera la siniestra idea de asesinar al señor Marhuenda, me la respetarías? Supongo que no. A cosas como esas son a las que me refiero cuando digo que no todas las ideas son respetables y tampoco algunas opiniones que me parecen auténticos disparates tanto o más graves que el ejemplo que te he puesto al principio. Es una pena que el lenguaje sirva para tan poco. Casi, casi, son preferibles los emoticonos de mierda.

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