Salud, dinero y amor

Siempre se ha dicho que soñar no cuesta dinero pero como nadie sueña de manera voluntaria correríamos el riesgo de que si nos cobrasen por ello no tendríamos manera de poderlo evitar, excepto que no durmiéramos y soñáramos lo que se dice despiertos.

Soñar despierto, al contrario que durmiendo, significa hacerlo a voluntad y esa es una condición que sólo se corresponde con el ánimo de anhelar, de desear, de perseguir porque los sueños de verdad, aquellos que nos asaltan mientras nos encontramos inconscientes en brazos de Morfeo, no son en absoluto predecibles ni voluntarios. No podemos escapar de ellos ni para bien ni para mal: y ocurre que casi siempre es para mal y se le asigna el nombre de pesadilla porque, efectivamente, sufrimos.

De modo que si uno sueña a voluntad o lo que es lo mismo, despiertos, siempre lo haremos gratis, a conveniencia y con el mejor de los propósitos, con la esperanza de ver cumplidos en el futuro nuestros más íntimos secretos, sean éstos de índole sanitaria,  económica o amorosa.

En cualquier caso, perseguir despiertos estos sueños se traduce, la mayoría de las veces, en lograr alcanzar la meta de nuestra llamada felicidad, que en el acervo popular contiene siempre tres elementos fundamentales e imprescindibles: Salud, dinero y amor.

zoilolobo@gmail.com

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