Sucesos posibles

El parecido con la realidad es sólo mera coincidencia

Foto: Twitter Policía Nacional. @policia

Un oscuro acontecimiento acaecido durante una de las más violentas manifestaciones llevadas a cabo en Barcelona por los CDR ha conmovido a la sociedad catalana y llamado mucho la atención de los investigadores policiales que se ocupan del caso debido a las extrañas circunstancias que todavía rodean el grave suceso en cuestión y que se ha saldado con una muerte violenta, víctima del fuego ocasionado en el interior de una entidad bancaria que albergaba un cajero automático y donde al parecer, el día de autos, dormía un vagabundo aún sin identificar y que sería víctima inocente de las llamas.

Aquella aciaga noche, los mossos d´esquadra habían cargado con cierta contundencia contra los violentos encapuchados que sembraban el pánico muy cerca del lugar del suceso. Una vez dispersado el grueso de manifestantes, entre un frente y otro, aparecieron de repente los cuerpos inmóviles de tres jóvenes sobre el asfalto en decúbito prono y aparentemente inconscientes. Las ambulancias se ocuparían rápidamente del trio de jóvenes yacentes mientras los sanitarios advertían esperanzados que aún conservaban pulso regular y que, afortunadamente, no se temía por sus vidas. Aun así, los jóvenes fueron conducidos con celeridad al hospital más próximo donde después de cierto tiempo recobrarían sin más el conocimiento, no sin antes advertir los facultativos de guardia que en sus respectivos cuellos se observaban todavía misteriosas mordeduras de considerable tamaño que podían haber sido la causa de sus desfallecimientos. Los análisis de sangre practicados a los jóvenes señalaban asimismo que se les pudiera haber inoculado un balsámico narcótico de origen desconocido que les pudo haber hecho perder el conocimiento en el fragor de la refriega.

El vagabundo carbonizado junto al cajero carecía de documentación, motivo por el cual la policía, a través de los distintos medios de comunicación, solicitó ayuda urgente a la población para tratar de desentrañar no sólo la identidad del fallecido, sino además poder establecer una relación causa-efecto con lo sufrido por los otros tres jóvenes que habrían sido narcotizados, seguramente, como consecuencia de unas extrañas mordeduras aparecidas cerca de sus nucas. Sin embargo, cuando los forenses intentaron recurrir a la dentadura del fallecido para tratar de despejar su identidad, comprobaron que carecía de ella por completo, lo que indujo a los detectives a fijar su atención en el único extraño objeto hallado en el lugar de los hechos y que, por fortuna no había sido pasto de las llamas. Aparentemente parecía tratarse de una extraña dentadura postiza confeccionada con cañas de bambú, cuyas piezas frontales, cortadas todas ellas en bisel, presentaban un finísimo filo capaz de cortar una hoja de papel sólo con rozarla. Los forenses pudieron comprobar que la curvatura y la anchura del canal interno que presentaban los dos componentes hallados, inferior y superior, coincidían exactamente con las respectivas encías del vagabundo fallecido, por lo que se supone que este la habría hecho servir no sólo para masticar alimentos sólidos, sino también como arma de defensa personal en caso de agresión.

A la mañana siguiente, un joven vietnamita de nombre Chong Duy, se habría presentado en la jefatura superior de policía de Vía Layetana respondiendo a la llamada efectuada por las autoridades competentes locales, dispuesto a arrojar algo de luz sobre la misteriosa identidad del fallecido con el que había compartido cielo, según afirmara durante el interrogatorio, antes de que encontrara trabajo en un restaurante chino del puerto de Barcelona. Según su propia versión, él había sido el artesano que le hubo confeccionado la dentadura de bambú con la que, excepto para dormir, el vagabundo andaluz, Eugenio Méndez, pudiera utilizar para satisfacer a plenitud la masticación de alimentos sólidos a partir de aquel preciso momento. Luego confesaría la preocupación sufrida por el fallecido ya que, -siempre según su testimonio-, durante las muchas noches continuas en que proliferaron los graves y escandalosos incidentes protagonizados por los CDR, éstos no le habrían permitido dormir las horas suficientes, razón por la cual también le había facilitado un discreto soporífero casero vietnamita que durante las noches de mucho jaleo le habría servido para poder también conciliar el sueño.

No se estimaron cargos ningunos contra él.

zoilolobo@gmail.com

Nota del autor: Relato de ficción

Créditos: Foto de portada Twitter Policía Nacional. @policia

 

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