The winner

Hoy hemos asistido hasta el salón plenario, no sin cierta curiosidad y suspense, a la votación de los más de tres mil compromisarios del PP reunidos en el Congreso Nacional Extraordinario celebrado esta mañana para elegir entre Casado y Sáenz de Santamaría a la que habría de ser la nueva o el nuevo Presidente del Partido Popular que sustituyera con eficacia esperada al ya cesado Mariano Rajoy, presente también en el evento.

Pablo Casado habría obtenido 1701 votos frente a los 1250 obtenidos por Sáenz de Santamaría o lo que es lo mismo, un 58% del primero contra el 42% de la segunda. Por lo tanto, victoria sin paliativos del considerado delfín del propio Aznar, sin cuyo respaldo silencioso y sibilino no se hubiera atrevido a abordar tamaña responsabilidad en la complicada estructura que se supone entraña el PP.

En su discurso supuestamente improvisado de aceptación de sus nuevas responsabilidades, el sr. Casado expuso a todos los allí presentes los diez puntos que él considera indispensables en la creación de su futuro programa de gobierno:

1º.- Hacer frente al desafío secesionista planteado por los independentistas catalanes con tal de conservar la unidad nacional.

2º.- Regeneración de una política de cohesión.

3º.- Rebajar impuestos y competitividad sobre los impuestos de sociedades.

4º.- Actualización de la administración.

5º.- Compromiso con los programas de educación.

6º. Sostenibilidad del estado del bienestar y sanidad.

7.- Compromiso con políticas de familia.

8º.- Cambio climático. Pacto nacional por el agua.

9º.- Vínculo Atlántico y Mediterráneo. Vecindad con África

10.- Revolución industrial. Nuevas tecnologías

Ver ilustración

En cualquier caso, para llevar a cabo este simplificado programa de gobierno anunciado habrá de ganar primero las próximas elecciones generales de 2020 porque, al parecer, el Partido Socialista no está de momento dispuesto a ceder la gobernabilidad del estado de forma inmediata mientras no resuelva los compromisos que tiene pendientes, heredados del Ejecutivo anterior y cuyo responsable, a criterio de los barones socialistas, no ha sido otro que el propio Mariano Rajoy.

De modo que, mientras tanto, Casado tendrá tiempo más que suficiente de ir cohesionando con lentitud las voluntades de todos aquellos que en su día fueron o parecieron indispensables durante la larga gobernabilidad del Partido Popular. No parece, sin embargo, tarea fácil de llevar a cabo, teniendo en cuenta de que el nuevo y joven presidente del partido es, al fin y al cabo, un prometedor advenedizo venido a menos y sobre el cual merodea todavía la velada sospecha del trato de favor obtenido por parte de URJC en relación con la obtención de su máster en tan extrañas circunstancias.

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