Títere

Mientras Puigdemont estuvo lo que estuvo al frente de la Generalitat de Catalunya, físicamente presente, nunca los catalanes se sintieron más próximos de alcanzar la ansiada independencia como entonces. Luego vendría lo que al fin llegó por parte del gobierno del PP, en modo y forma, con la aplicación del tan temido por los catalanes artículo 155 de la Constitución española por el que algunos políticos fueron encarcelados y otros, los cobardes, huidos a Bélgica donde permanecen hasta el día de hoy.

Últimamente, ante las autoridades belgas, Puigdemont ha solicitado reparar el supuesto daño causado por el juez Llarena alegando haberse sentido ofendido en su honor, su integridad política y moral a raíz de unas declaraciones efectuadas por el magistrado en las que según algunos expertos los abogados del exiliado catalán habrían falseado a propósito y en su beneficio para acusar al juez frente a la justicia belga.

Según se ha sabido, en la traducción efectuada al francés se sustituye un condicional por una afirmación mediante la cual se vulneraba la presunción de inocencia de Puigdemont por parte del juez Llarena. No sólo se ha corregido la truculenta traducción que le implicaba sino que, además, el PSOE se ha comprometido firmemente a correr con el pago de la minuta que se desprenda de la defensa del juez en Bélgica.

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Mientras tanto aquí en España y desde Cataluña en concreto el títere Torra sigue obedeciendo a todos los tirones de los hilitos a los que continúa atado, manipulados por Puigdemont desde Bélgica. Esa mandíbula articulada y batiente, los ojos bailando en el interior de las órbitas mientras la bruja le persigue blandiendo de nuevo sobre su cráneo de madera el artículo 155 de la Constitución, daría lugar a una excelente representación digna de la disciplina de un guiñol con el que los adultos catalanes se sintieran del todo identificados como víctimas de la supuesta represión española a la que según muchos de ellos se sienten sometidos. Llegará un momento en el que  Puigdemont habrá de tropezar y caerá del cajoncillo en el que había permanecido tras las bambalinas y terminará arrastrando consigo la tramoya además de todo el teatrillo que ha venido montando desde que se refugiara en Bélgica disfrazado de titiritero.

zoilolobo@gmail.com

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