Unidad de destino en lo universal

Mítica frase que convenía aprendérnosla de memoria

Desde 1975 hsn cambiado las cosas en España, o quizás no tanto./Vista parcial de Sevilla.

¿Qué es en realidad España? Nos preguntábamos entonces los niños canarios mientras cursábamos el bachiller obligados a estudiar a fondo aquella “rara” asignatura con el misterioso nombre de Formación del espíritu nacional y que formaba parte, a finales de los años cincuenta del pasado siglo, de las llamadas “tres marías” (Educación Física, Religión y Política)

Recuerdo que para entonces sólo existía una respuesta filosófica única para esta inquietante pregunta: España es una unidad de destino en lo universal, acuñada en su día por el dirigente falangista José Antonio Primo de Rivera y adoptaba posteriormente por el régimen para definir, entre otras cuestiones, el concepto no sólo de nación, sino también de Estado.

Aquella mítica frase convenía aprendérnosla de memoria porque para nosotros, estudiantes de bachillerato elemental todavía, no sólo se trataba de la manera más fácil de definir la esencia con la que el llamado “régimen” pretendía justificar la dictadura sino, además y sobre todo, el modo más eficaz para, aplicándola con, incluso, no demasiado acierto en un examen de fin de curso, conseguir, sin apenas esfuerzo alguno, llegar a aprobar la asignatura en cuestión sin ninguna dificultad. A muchos niños como yo, sobre todo isleños, aquella especie de eslogan, sólo nos servía exclusivamente para eso: para aprobar la asignatura.

Nunca que yo sepa, por lo menos en La Cuesta (Tenerife), nos dejamos tentar por  lo que significaba todo aquello que, -para niños como nosotros nacidos en hogares tan desfavorecidos-, hubiera supuesto disponer con cierta comodidad de unas estructuras deportivas destinadas, -recuerdo-, a la práctica de baloncesto, a tomar parte de excursiones, a vivir en campamentos de verano, a disponer de uniformes e incluso de rango (jefe de Centuria, de Grupo), etc., a cambio de, precisamente, aceptar a pies juntillas toda aquella filosofía impregnada de militarismo juvenil con que la Falange, a través de la OJE, intentaba, por todos los medios, captar para su peculiar organización nuevos flechas, nuevos arqueros o cadetes de acuerdo a la edad a la que cada uno de nosotros le correspondía. Algunos padres como el mío, concretamente, influyeron notablemente y en secreto en nuestra convencida y decidida negativa.

Para asentar definitivamente su implacable dictadura en España, Franco tuvo que recurrir a la filosofía que todavía hoy encierra esta legendaria frase y de la que aún hoy continúa jactándose Falange y sobre la que también se apoya el programa electoral de algún que otro partido político como pueda ser Vox, por ejemplo.

Canarias, criterios, opinión, puntos de vista

Más de cuarenta años que han servido para bien poco porque todavía, a estas alturas del siglo XXI, se da por cierto que poco antes de morir, el general Franco lo dejó todo atado y bien atado merced a un espléndido nudo gordiano muy difícil, por no decir imposible, de deshacer si no se emplea de una vez para siempre la expresa voluntad de hacerlo como lo hubiera hecho hoy, sin paliativos de ninguna clase, el gran Alejandro Magno, de la misma manera que  lo hizo cuando Gordio, rey de Frigia, prometía el imperio universal a quién lograse desatar el suyo. Como casi todo el mundo sabe, al joven conquistador sólo le bastó un certero mandoble de su espléndida espada para acabar con la engorrosa labor que suponía tener que perder el tiempo en encontrar una solución pacífica al problema sólo para justificar su particular pericia.

Desde el punto de vista estrictamente geométrico, toda solución a un problema es siempre la misma: del todo perpendicular a él. Si éste es horizontal, la solución se presume entonces vertical y viceversa; por lógica.

En España continuamos todavía hoy como al principio; es decir, con el nudo gordiano del general Franco todavía por deshacer y del todo ya enquistado en su cómoda tumba del estrambótico Valle de los Caídos, sin la más remota esperanza de que alguien quiera desplazarse hasta allí espada en mano para, como hiciera el decidido Alejandro en Frigia-, acabar de una vez para siempre con todo aquello que durante tantos años continúa atado y bien atado e imposible de deshacer si finalmente no se recurre a una nueva estrategia o a una solución drástica y geométrica del asunto tal y como he citado anteriormente.

zoilolobo@gmail.com

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