Wimbledon

Pista principal donde se celebra el Torneo de Wimbledon.

Prescindiendo de los detalles técnicos que caracterizan a ambos jugadores, el partido de semifinales en Wimbledon entre Federer y Nadal, resultó ser de lo más emocionante, independientemente del magnífico palmarés de victorias que aglutinan ambos en los distintos torneos internacionales.

Para flema, habría que destacar aquella de la que hace gala Federer y no de aquella otra  de la que, precisamente, presumen los británicos en general. Y para pundonor y coraje, además de calidad manifiesta, es el que demuestra Nadal en cada uno de los partidos jugados, independientemente de la categoría que atesore su oponente.

Para desespero de Nadal, Federer estuvo siempre preparado detrás de la bola que le enviaba su oponente, decidido del todo a devolver de manera magistral cada uno de los puntos en juego que a lo largo del partido se iban produciendo con mayor o menor acierto.

A Nadal no le bastó con superar la mayoría de las veces la altura de la red, pero sólo en contadas ocasiones conseguiría superar la precisión de relojería suiza que significaba la presencia de Federer al fondo de la pista con su revés demoledor. Esa sincronización mecánica, propia de la industria en la medición del tiempo de su país que desarrolla el suizo, acabaría por imponerse al celo, a la voluntad, al pundonor y a la calidad de un magnífico deportista como ha demostrado ser Nadal a todo lo largo de su carrera tenística.

Nada hay que reprocharle a ninguno de los dos. Nos han brindado una jornada de tenis magnífica que ha brillado no sólo por la deportividad manifiesta de ambos sino, además, por la excelencia y la calidad del tenis que desarrollan y que durante tantos años ha sido válido y ha servido, sobre todo, para dar categoría internacional a esas magníficas sedes del deporte de la raqueta como son Wimbledon y Roland Garros, por poner sólo dos ejemplos europeos.

Bien es verdad que las superficies de hierba no resultan las más cómodas para Rafael Nadal pero en las de tierra batida son muy pocos los que puedan ganarle. Prueba de ello es el reciente triunfo obtenido por nuestro tenista en las pistas del prestigioso torneo francés de Roland Garros.

Mañana se jugará la final entre Federer y otro más que excelente jugador servio como es Jokovic, quienes seguramente nos ofrecerán un magnífico recital de tenis similar al vivido ayer en semifinales de Wimbledon.

¡Hasta pronto, Rafael Nadal!

zoilolobo@gmail.com

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