El Clásico

Uno de los partidos de fútbol que más pasiones levanta es el del Barcelona F.C. y el Real Madrid C.F. Resulta curioso que la Real Academia de la Lengua no incluya en sus definiciones el término “clásico” para referirse a un partido de fútbol, y eso que recientemente ha reconocido una serie de palabros que, debido a su reiteración ya han sido aceptados. El interés de este partido a nivel internacional es espectacular y el reflejo que podemos ver en él, tanto en la grada como el césped, es el reflejo puro y duro de la sociedad española, catalanes enfrentados al resto del país. En el terreno de juego, durante los noventa minutos de partido, los jugadores se dan caña; una vez finalizado, y como no podía ser de otra manera, besos y abrazos entre todos. Esta situación es extrapolable a los políticos; en el Congreso a la greña…en los brindis de políticos o en la selección de los futbolistas: besos y abrazos. Mientras tanto, los borreguitos pagando y dándose de palos. Desconozco la capacidad del estadio del Barcelona, pero son muchos miles de personas las que estarán allí en “son de paz”. Es impresentable que este espectáculo deportivo lo intenten politizar con iniciativas que podrían provocar un daño irreparable a la ciudad Condal, otro más. Barcelona, una ciudad que también vive del turista, se está convirtiendo en un destino odioso. La inmensa mayoría de ciudadanos transeúntes que dejan sus cuartos allí están ya cansados de banderas estrelladas, lazos amarillos e independentistas intransigentes. ¿Quedará algo de lo que fue esta ciudad al final de esta locura? –Confucio.

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