El gangochero

Los más finos denominan a estos figuras “el intermediario”

En la década de los setenta, el grupo musical Los Sabandeños dedicó al personaje del intermediario una polca bajo el título “Polca Frutera”. En esta canción se dejaba entrever los pingües beneficios que estos personajes obtenían con el negocio de gangochar. El gangochero, según la Academia Canaria de la Lengua, es aquel informal en sus negocios, la persona que vende el producto del agricultor al doble de su valor (sic: Persona que se dedica a gangochar. El agricultor le vende las papas al gangochero a diez, y el gangochero las vende a veinte.). Los nuevos gangocheros son las grandes superficies que con su especulación sobre los artículos primarios se están haciendo de oro. El intermediario sabandeño no es ahora el canario que vendía en el MercaTenerife el producto del campesino, ahora es la multinacional francesa o valenciana la que explota y putea al agricultor. Estas multinacionales, con sus cajas “amigas” donde tú te sirves, te cobras y embolsas, han acabado con el sector primario de los lugares donde se instalan. A nadie le interesa vender una sandía pagada en el campo a 10 céntimos y verlas luego en el hipermercado o supermercado (no vayan a pensar los valencianos que con ellos no va) a 3 euros, que te las paguen a tres meses vista y según sus criterios. Pero claro, para estos tiburones del consumo no hay freno, sin ir más lejos hace unos días compré unas mandarinas procedentes de Sudáfrica y unos kilos de papas de Israel. El dinero no conoce de nacionalidades, sólo de ganancias. Me da la impresión que el nuevo ministro de consumo, comunista venido a más, va a naufragar en su intento de negociar con las grandes superficies. Mientras tanto la única recomendación que se puede hacer es el consumo en negocios de proximidad, aquellos en los que conoces el nombre del dependiente y éste también de conoce. Se me olvidaba…me descojono cuando veo en estos enormes espacios de compra el denominado “comercio justo”, te ponen la foto del negrito o el indígena para hacerte picar. Dudo mucho que sea cierto, viniendo de estas superficies comerciales, que en verdad sea justo el precio que esté percibiendo el productor. ¿Se acuerdan de la publicidad “el hombre de Del Monte ha dicho sí…” Pues eso.- Confucio.

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