País de locos

Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, cómo sabrá gobernar a los demás

Les juro por el arenero de mi gata que cumpliré y haré cumplir los principios del gran y venerable maestro Confucio. Cada día que pasa me queda más claro que España es un país de locos. Los políticos que nos ha tocado sufrir no tienen limite en su caradura. Ayer tocó espectáculo en el Congreso de los Diputados y el Senado, ambas, sedes de la soberanía popular, como les gusta llamarlas a los políticos que desde este día se dedicarán a calentar su cómodo escaño, bueno, los que asisten a las sesiones. Pero este espectáculo, penoso, vergonzoso y de caraduras –jurando o prometiendo de cualquier manera– se sazona con el desfile de grandes tótems por el banquillo de los acusados. Unos “empurados” por mala gestión, otros por sediciosos, algunos por robar… Es sorprendente escuchar a políticos, que cobran del Erario, pedir desobediencia civil. Pero sin son ellos los que deben exigir y vigilar por el cumplimiento de las normas que nos hemos dado. No es posible que uno que no sepa gobernarse a sí mismo pretenda gobernar a los demás. No debe sorprendernos que con la que está cayendo cada día haya más desapego a la clase política.-CONFUCIO

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