Un orfeón desafinado

Tengo un buen amigo, músico y director de algunas formaciones de prestigio en Canarias que lo primero que dice cuando asume su cargo es: “La única condición que pongo es que ni en los ensayos, ni en las actuaciones se hable de política, religión o fútbol”. Está claro que en estos tres temas los criterios que puedan tener los componentes de una formación –del tipo que sea– es como el culo, todos tienen uno. En el concierto de San Esteban, algunos componentes del Orfeón catalán y del Coro de cámara del Palacio de la Música de Barcelona, sacaron “la pata” del banco y del criterio que todo buen profesional debe contemplar. El respeto brilló por su ausencia y ante su amado líder, el pequeño yo del prófugo, desplegaron toda la parafernalia independentista. Cerremos los ojos e imaginemos estas mismas manifestaciones en blanco y negro ¿A qué tiempos pretéritos se remontarían? Cada lector que se ubique en la que le sea más familiar. En ocasiones me pregunto si en el agua potable de Cataluña han echado algo que esté afectando a las neuronas. Me resulta increíble que un pueblo que creía de los más cultos de España se esté dejando influenciar por un sunami que de democrático tiene más bien poco. Mientras tanto, en otras comunidades los políticos y empresarios aplauden con las orejas. Cataluña ha dejado de ser el motor político en favor de otros lugares en donde no se señala como a judíos los que no están de acuerdo con sus tesis.- Confucio

  • Completamente de acuerdo con usted, además el uso de niños en reivindicaciones políticas es deleznable. El comportamiento del independentismo catalán parece inspirado por Goebbels.

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