Ventorrillos

 

No siempre la pleamar fue benévola con las fiestas del Puerto de la Cruz. Hasta donde hoy se encuentra el aparcamiento del muelle llegaba entonces la marea pero a los ventorrillos instalados allí no les importaba demasiado tal desagravio porque siempre encontraban un lugar apropiado donde colocar mesas y sillas; aunque fuera al borde del charco formado la noche anterior. Ya se encargaría la Virgen del Carmen de apaciguar el violento oleaje durante los festejos.

Dos cosas estaban garantizadas para los miles de asistentes, incluidos los turistas: la degustación de la suculenta comida canaria además de auténticos pinchitos morunos y una confortable siesta al sol y junto al charco, muy cerca de donde habían comido antes. ¡Que más se puede pedir en unas fiestas como las de la Virgen del Carmen!

Ventorrillos

Por lo menos en Tenerife, una fiesta sin ventorrillos no es una fiesta. Siempre se precisa un lugar donde comer unas costillitas con piñas, un pescado frito o guisado con papas arrugadas o también, como resultaba ser el caso del Puerto de la Cruz, degustar unos auténticos pinchitos morunos elaborados por algún cocinero marroquí residente en la isla pero siempre, como buen conocedor que solían ser de nuestros gustos culinarios, que nunca faltara el vino.

A decir verdad nunca supe si el auténtico pincho moruno se elaboraba con carne de camello, cordero o cabrito. Por razones obvias he descartado el cerdo pero, en cualquier caso, resultaban riquísimos.

zoilolobo@gmail.com

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