Fracaso inutil

Foto: Moncloa-Gobierno de España.

Mientras escribo este nuevo artículo me comunican la inminente dimisión de Rivera como representante de Cs y sin embargo la noticia no me ha cogido por sorpresa ni tampoco desprevenido porque, a mi juicio, también deberían dimitir todos los demás o, por lo menos, el único responsable de habernos traído hasta donde hemos llegado, sobre todo en virtud de un acto de soberbia parlamentaria que quizá termine lamentando profundamente porque la estrategia no se ha ajustado muy bien del todo a la táctica empleada que su partido se había propuesto con la única y exclusiva finalidad de intentar gobernar cómodamente en solitario, despreciando así la capacidad política demostrada por sus otros colegas para intentar alcanzar unos pactos que con toda seguridad no nos hubieran traído hasta este nuevo escenario sobre cuya tarima celebra hoy Vox la victoria más sonada de todo el espectro político que forma el parlamento de la nación.

Sánchez debería haber recapacitado cuando las ofertas de Unidas Podemos le llovieron casi en forma de ruego para tratar de abordar la formación de un gobierno de coalición inteligente, capaz de incapacitar el ascenso de VOX en la medida que se ha producido en estas nuevas y huérfanas elecciones. Menos Vox y Esquerra Republicana, el resto de partidos ha dejado por el camino que nos ha traído hasta aquí un reguero de cadáveres políticos difíciles de recuperar para el futuro que se avecina.

Lo que todo el mundo quería evitar ha tenido que ocurrir para que se hayan dado cuenta de una vez por todas de que la deriva experimentada por los votantes hacia la extrema derecha de este país, desgraciadamente, ya no tendrá marcha atrás y mucho me temo que irá en aumento a lo largo de los próximos cuatro años. Muchos como yo hemos hecho todo lo que hemos podido para que esto no ocurriera, pero la clase política ha decidido por todos nosotros cuando ha creído compradas nuestras voluntades, pero se olvidaron de nuestras responsabilidades, aquellas que obligan a algunos a obedecer sólo al instinto básico de sobrevivir y a eso también se habrán acogido los miles de votantes que con el vientre vacío, sin embargo, terminaron por engrosar con su papeleta las urnas dispuestas a ofrecer una victoria aplastante a los caballeros de Vox.

No me imagino hoy las verdaderas intenciones del PSOE, pero intentar gobernar en solitario, como ya había aludido Sánchez, porque haya sido el partido más votado, me parece una auténtica desfachatez. Espero, a pesar de todo, que esta vez se produzcan coaliciones favorables a un gobierno de izquierdas pese al compromiso nacionalista de algunos pequeños partidos como, por ejemplo, Esquerra Republicana.

Toda esta estratagema política llevada a cabo por el PSOE para tratar de alcanzar la mayoría absoluta que le garantizara durante los próximos cuatro años la cómoda gobernabilidad del país, ha sido un absoluto fracaso. Algo que probablemente será muy difícil que alguien consiga en el futuro con facilidad; de modo que harían bien en aprender a gobernar en coaliciones incluso impensables, cosa que por otra parte es la habilidad que define la estatura política de un buen negociador con miras de estadista.

zoilolobo@gmail.com

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