Implosiones

Parece ser que en el seno de cada uno de los partidos más representativos del arco parlamentario, Psoe, Podemos, PP, CS y Vox, ha tenido lugar una pequeña implosión que ha puesto de manifiesto dos cosas:

Primera: que la campaña política cara a las próximas elecciones ya ha dado comienzo.

Segunda: que tal campaña se prevé encarnizada a juzgar por la cantidad de improperios que todavía en sus albores se dirigen los candidatos entre sí.

Tales implosiones sufridas en el seno de cada uno de ellos podría repercutir en la voluntad de ese voto migratorio, ajeno a una ideología concreta y que siempre, por venganza, desidia, hastío, etc., termina anidando en cualquier urna distinta a la primitiva pero, sobre todo, por aquellos votantes a los que sólo les interesa mantener a buen recaudo su economía particular, sus cotizaciones en bolsa garantizadas, etc.

Psoe ha sufrido su particular implosión con la edición y publicación del libro “Manual de resistencia”, en cuyas páginas Pedro Sánchez pone en entredicho la fidelidad de algunos de sus barones en aquellos momentos en los que, según él, resultaron más difíciles hasta su llegada al poder. Por lo demás, el libro en sí carece de un mínimo interés literario y su puerilidad  manifiesta se plasma, sobre todo, en lo que parece querer ser simplemente un anecdotario divertido.

Podemos arrastra el lastre que supuso la deriva tomada por Íñigo Errejón al salir de puntillas por la puerta de la cocina y presentarse por sí mismo, a espalda de los suyos, a formar parte de la plataforma que representa Manuela Carmena por Más Madrid sin el consenso de ninguna asamblea por parte de su partido, lo que supone también una seria implosión que ya se ha cobrado alguna víctima y haber supuesto alguna que otra dimisión en el partido.

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PP sufre además una baja ciertamente importante y, ¿Cómo no?, también carismática; la de Celia Villalobos. Baja que aunque continúe  como militante en el partido, todo el mundo supone el auténtico motivo de su repentina retirada, sobre todo, al verse desplazada inopinadamente de las listas de candidatas a ocupar, si se diera el caso, un lugar en la constitución del próximo gobierno de la nación. Si a todo ello le sumamos la saña con la que Pablo Casado se enfrenta cada vez que tiene oportunidad a Pedro Sánchez, no parece probable que consiga robarle ningún voto al Psoe en su propio beneficio durante la campaña. Y aquí tenemos la tercera implosión.

Ciudadanos, aunque quizá en menor medida que el resto, también se ha visto afectado por una implosión inesperada: la estrategia adoptada por Rivera al considerar la conveniencia de proponer a Inés Arrimadas como cabeza de lista al Congreso por Barcelona en perjuicio de lo que supone para su partido quedarse huérfano del liderazgo que ella representaba como diputada en el Gobierno de la Generalidad de Cataluña.

Vox por su parte ha cometido el gravísimo error que por otra parte era de esperar de su presencia en el gobierno andaluz. Error que ha significado la mayor de todas las implosiones mencionadas y que con toda probabilidad habrá afectado al amor propio de la mayoría ya no sólo de mujeres de este país por lo que se refiere al estipendio destinado a combatir la violencia de género sino, además, por la puesta en duda de la profesionalidad de unos funcionarios andaluces que al decir de Santiago Abascal, presidente de Vox, carecen de la más absoluta cualificación para afrontar los problemas que se derivan de su cargo, inquiriendo, asímismo, el nombre de todos y cada uno de ellos para, amenazadoramente y según su criterio, obrar en consecuencia. ¡Lamentable!

Y eso es todo, que no es poco.

zoilolobo@gmail.com

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