Improvisación

El resto del mundo adjudica a los españoles una inaudita capacidad de improvisación ante cualquier dificultad que se nos presente, –por difícil que ésta sea y de manera repentina-, excepto la que debiera servirnos para salir de esta situación política en la que todavía nos encontramos y sin vías de solución aparentes, que se convierte en un atolladero de incertidumbre en el que los intereses políticos de los distintos partidos juegan  un papel más que relevante a espaldas de lo que la opinión pública les exige como profesionales en que se han convertido a costa del erario público.

Me ha sorprendido mucho, y precisamente por su ingenio, el triunfo electoral de Boris Johnson en el parlamento británico en favor del Partido Conservador, habiendo sido capaz de convocar elecciones en un momento tan delicado en relación con el denominado Brexit que tanto preocupa a un amplio sector de los británicos y con los problemas añadidos que le plantea el impulso independentista en Escocia, además de la negativa de Irlanda en referéndum a abandonar la Unión Europea. Ese es el ejemplo de lo que en España entendemos por:coger el toro por los cuernos

Y, claro, en un país donde la práctica de la tauromaquia nos ha dado tantos ejemplos de brillantes metáforas, resulta que nadie se atreve a coger al toro por los cuernos, modalidad que si saben hacer notablemente los portugueses, de los que debiéramos de aprender en beneficio de nuestra todavía política de corralas y patio de vecinos, donde nadie se atreve a ser presidente para eludir las responsabilidades que se derivan del cargo y no verse obligado a pactar con los más indómitos que le exigen que el suelo del patio se mantenga siempre limpio mientras ellos mismos continúan arrojando colillas desde las ventanas abiertas a un nuevo día, sin esperanzas de conseguir su propósito que en realidad no es otro que, con sus actos, el de poner en evidencia la eficacia del presidente elegido por mayoría.

De modo qué en un país de tradición tan católica como el nuestro, me atrevería a afirmar qué si esta vez Dios no lo remedia, la incompetencia ya demostrada por nuestra clase política en funciones, no conseguirá por sí misma alcanzar el acuerdo tan deseado que se espera de ellos y que no es otro que el de formar un gobierno estable que coincida con los intereses de la mayoría; por el bien de todos.

Así las cosas, el interés se centra ahora en todo aquello que nos deparará el enfrentamiento deportivo entre el F.C. Barcelona y el Real Madrid, a las puertas de unas difíciles negociaciones entre socialistas e independentistas y cuyo resultado será probable que dependa de lo que pueda acontecer en materia extra deportiva a tenor de las exigencias propagandísticas que se prevén por parte de Tsunami Democràtic antes, durante y después del transcurso del encuentro y que puedan empañar sensiblemente los acuerdos alcanzados hasta el momento entre Esquerra Republicana y el PSOE.

A pesar de todo, los catalanes parecen muy optimistas. No sólo se muestran de acuerdo al derecho de reivindicar su independencia, sino que, además, esperan que el Barça, también según las encuestas, obtenga la victoria frente a su eterno rival por dos goles a uno.

zoilolobo@gmail.com

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