Debates electorales en la televisión (TVE y A3Media)

Análisis de Zoilo López sobre los debate "a cuatro" en ambas cadenas

Foto:Twitter.

Debate en TVE

Habría que empezar afirmando que Xabier Fortes, moderador del debate en TVE entre los candidatos a la presidencia del gobierno, estuvo magnífico. Facilitando en todo momento la comodidad en las intervenciones, aconsejando a los intervinientes en la administración de los tiempos y guardando silencio siempre que fue preciso.

A pesar de todo ello, el debate en sí mismo no aportó nada nuevo que no se hubiera ya escuchado durante la campaña electoral practicada por los candidatos en liza. Si bien, desde el primer momento, se notó la decisión por el ataque directo a quién todavía hoy ejerce como presidente del gobierno.

Y como la mejor defensa parece ser un buen ataque, el señor Rivera, abriendo fuego, insistió una vez más en la necesidad de recomendar al votante a que no optase por aquel que pretende dividir a España a cambio de un pacto con los independentistas catalanes, a los que, según él, Pedro Sánchez habría ya prometido conceder el indulto a los procesados si tuviera necesidad del apoyo de éstos para salir elegido próximo presidente.

Entre Sánchez e Iglesias se mantuvo en todo momento una corriente de empatía bastante alejada de la crispación habida entre ellos en otros tiempos. Sánchez tuvo a bien agradecer a Podemos su participación y apoyo en los presupuestos generales del estado e Iglesias agradeció así mismo las intervenciones públicas habidas del presidente al criticar abiertamente las escuchas y el espionaje del que ha sido objeto por parte de las llamadas “cloacas del estado” en la que se han visto implicados en su día el ministerio del interior del PP, cierto sector de la policía y el comisario Villarejo.

Sin embargo, la presencia de Vox flotaba en el ambiente, aunque ninguno de los asistentes se refirió a él de manera explícita a pesar de que tanto Casado como Rivera, con tal de desbancar una posible presidencia de Sánchez, pudieran contar con su apoyo para tratar de evitarlo. A pesar de todo y a lo largo del debate, siempre que Rivera se ofreciera a Casado para un pacto de partidos con el fin de que Sánchez no alcanzara a lograr su propósito, éste no se dio nunca por aludido a tal propuesta. De igual manera, Sánchez, en ningún momento admitió el pacto que también le tendía Iglesias para desbancar a la derecha de la posibilidad de alcanzar la presidencia.

Es de suponer que tanto el Psoe como PP, no quieran adelantar acontecimientos hasta no estar completamente seguros de que, incluso, pudieran ganar por mayoría, cosa que, por el momento, parece poco probable porque, además de VOX, también pendulan los pactos que puedan producirse por parte de catalanes y vascos en previsión de sus propios intereses.

Siempre que el PP ó Ciudadanos pretendían que cundiera el pánico citando la Constitución para tratar de convencer a los votantes de la indivisibilidad de España, Iglesias se quejaba, y con razón, de que sólo se citaran aquellos artículos que hacían únicamente referencia exclusiva a la unidad nacional y no se tuvieran en cuenta los otros muchos que se refieren al derecho a la vivienda de todos los españoles, a un trabajo y sueldo digno, a una sanidad pública, etc. Prueba de ello es que durante todo el debate, Iglesias estuviera en todo momento acompañado de un ejemplar de bolsillo de la Constitución Española en la que se apoyaba constantemente para criticar el uso partidista que hacen de ella los distintos partidos políticos de derechas.

Iglesias fue el único de los contertulios que criticó con dureza a la banca, al exigirles la devolución de los miles de euros que costó su rescate para tratar de mejorar con ello la situación económica de los más necesitados, además de exigir mayores impuestos para las rentas más altas de nuestra sociedad y una mayor flexibilidad para los autónomos y la pequeña y mediana empresa.

En definitiva. No sabremos que habrá de nuevo en el debate que se espera hoy de ellos en A3Media pero nos tememos que no diferirá substancialmente de lo que ya hemos a escuchado ayer por parte de los cuatro posibles candidatos.

Debate en A3Media

Si prescindimos del formato, el debate de ayer en A3Media en el que participaron los principales candidatos –según todas las encuestas- a ocupar la presidencia del país, no arrojó nada nuevo a lo que se ya se había podido escuchar el día anterior en el celebrado en RTVE.

Sin embargo, tanto Pablo Casado como Albert Rivera se encuentran muy lejos todavía de alcanzar la confianza necesaria que el gran porcentaje de indecisos está esperando que se produzca para depositar su voto a favor de cualquiera de los dos.

Empezando de izquierda a derecha, el señor Casado sólo aparentaba satisfacción por todo cuanto el mismo reflexionaba, subrayándola con una sonrisa postiza, de complicidad consigo mismo, y que mantuvo la mayor parte del debate.

Por su parte, Pablo Iglesias se mostró serio, contundente, responsable, conduciéndose en todo momento por un sendero sin atajos pero en cuyo final le esperaban Casado y Rivera para arrebatarle por sorpresa todas las verdades de las que fueron capaces, a base de injurias, destinadas todas ellas a alertar a los más ricos, de manera ingenua, del peligro que entraña para sus intereses financieros los comunistas en el poder.

Esta vez, Pedro Sánchez se dispuso a verlas venir, dedicándose a batear lo mejor que pudo, con la extraordinaria flema de un correcto estratega inglés, todos los duros lanzamientos que le venían indistintamente de la derecha y  de la izquierda.

Albert Rivera, con una auto-suficiencia que rayaba en una excesiva vanidad, pretendía, muy a su manera, hacer creer a los telespectadores que el supuesto nerviosismo por el que atravesaba en aquel momento Pedro Sánchez era debido, sobre todo, a la consecuencia de sus sólidos argumentos esgrimidos durante el debate contra el presidente. Frente a ese incesante latiguillo de “no se ponga usted nervioso”, propio de un mediocre tertuliano, lo que pretendía Rivera no era otra cosa que dar carta de naturaleza al discutido programa de Ciudadanos, apoyándose para ello en las supuestas dudas que, a aquellas alturas del debate y según el propio Rivera, asaltaban a Pedro Sánchez.  Sin embargo, y a pesar de lo mucho que Rivera se esforzó en afirmarlo, en ningún momento aparecería en la frente de Sánchez, la palabra “indulto”, en referencia a la aplicación de éste en favor de los independentistas catalanes encarcelados, por lo que, una vez más, el dirigente de Ciudadanos quedaría retratado como un mentiroso compulsivo, tal y como afirmara en su momento el propio Pedro Sánchez.

zoilolobo@gmail.com

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