Garrido, ex del Partido Popular

A veces nos preguntamos qué extraños designios nos lleva a obrar de determinada manera sin que pueda justificarse racionalmente la decisión tomada en un momento de crisis personal y seguramente, también, afectado por las extrañas condiciones que nos rodean a diario, además de la influencia que provoca las relaciones tóxicas de nuestro entorno más inmediato y que, desde luego, acaban afectando a nuestros principios  de ética y de moral.

Algo parecido a esto debió ocurrirle al otrora presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido para, días después de haber aceptado participar como número cuatro en las listas del PP para las elecciones europeas, aceptar sin aparentes condiciones la invitación cursada por el líder de Ciudadanos en la comunidad de Madrid para formar parte, con el número trece, en las listas de su partido para la Asamblea de Madrid.

El motivo que con mayor credibilidad se baraja en relación a la repentina “deserción” de Ángel Garrido del PP, habría que buscarlo y, tal vez, justificarlo en la poca confianza demostrada por Casado hacia él para ofrecerle continuar como presidente de la Comunidad de Madrid y decantarse en última instancia en favor de su colega de partido Isabel Díaz Ayuso.

Cabe preguntarse ¿Existe por tanto, además de las razones de convicción y principios, alguna otra  como de tipo económico, por ejemplo, que pudiera justificar la repentina deserción de Garrido de un partido en el que militaba desde hacía treinta años? Si así fuera, es lógico pensar que el señor Garrido, como otros muchos, puede haber hecho también de su participación política, su particular modus vivendi, siempre a costa de todos aquellos votantes que consiguen a través de las urnas, aupar a la presidencia del gobierno al partido que, precisamente, les exige, sobre todo, fidelidad absoluta. Fidelidad que unos pocos dejan de asumir en un momento dado de su actividad política, seguramente en beneficio de otros intereses que deben hallarse muy lejos de los que presumen, por el mero hecho de tratar de frenar a la izquierda radical que como en este caso y según el “desertor” es una de las razones que le ha movido, además de la radicalización del PP,   a optar por cambiar repentinamente de partido.

Y cuando todo esto ocurre, resulta muy difícil pretender hacer creer al electorado de cualquier partido que sólo les mueven los ideales, la convicción y los principios, como en el caso reciente del mencionado Ángel Garrido.

zoilolobo@gmail.com

  • Es lo que solemos decir, «mismo perro con distinto collar», aunque en este caso el collar no sea tán distinto…… , animo a todos a votar, especialmente a los dudosos y desencantados, son a quienes más necesitamos. Gracias y abrazos

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