Indulgencia

Sólo me mueve el sentimiento de benevolencia para todos

Escuchando ayer los argumentos de la elegante defensa de los políticos catalanes acusados por los graves incidentes acaecidos aquel 1º de Octubre de 2017, cuesta creer que la fiscalía les haya imputado por los graves delitos de rebelión, sedición y malversación de caudales públicos. Sus argumentos resultaron tan sólidos que sólo admitieron, en el peor de los casos, el de desobediencia civil.

No me detendré, puesto que no soy un experto, en analizar, desde la perspectiva del derecho, las numerosas alegaciones vertidas por los distintos abogados de la defensa en tratar de demostrar de manera tan contundente la inocencia de cada uno de sus defendidos, con argumentos tan estudiados que, por lo menos, la prensa catalana, en sus ediciones de hoy y en sus distintas editoriales, califica de magistrales.

Resulta lógico pensar que las penas solicitadas por la fiscalía por los distintos delitos qué se les imputan a todos ellos son verdaderamente severas por lo que, a renglón seguido, cabría preguntarse si las razones aparentes que han llevado a los fiscales a tomar tan drástica decisión serían las de, por ejemplo, sentar jurisprudencia que pudiera, en este caso concreto, servir en  el futuro como acicate de lo que no se puede alcanzar ni se debe hacer al margen de lo establecido en la Constitución.

Con todo, y pese a que muchos ciudadanos, catalanes incluidos, no les seduce en absoluto la idea de una Cataluña independiente tal y como perseguían los hoy encausados y encarcelados, también es verdad que esos mismos muchos ciudadanos rechazan de plano las largas condenas de prisión impuestas y que para todos ellos solicita la fiscalía.

De mantener las graves acusaciones esgrimidas contra todos ellos, no es menos cierto que, al fin y al cabo, tanto la sedición como la rebelión, si las hubo, lo fueron sólo de una forma que se podría calificar de administrativa y/o burocrática, ya que en ningún momento, ni en ningún caso, tal y como demostró la defensa, se pudo probar del todo el empleo de la fuerza ni el uso de las armas y lo que resulta más importante, tampoco la presencia de heridos graves y, mucho menos, víctimas mortales.

En cualquier caso, yo que fui tan crítico con el llamado procés catalán, hoy sólo me mueve el sentimiento de benevolencia para todos y cada uno de los encausados y espero y deseo, por el bien de sus esposas, hijos y amigos, que también los jueces sean indulgentes y tengan en consideración los alegatos esgrimidos por la impecable defensa de sus distintos abogados y sólo puedan ser condenados por aquello que sí admiten: desobediencia civil.

zoilolobo@gmail.com

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