Joaquin Torra

Torra es el presidente de la Comunidad Autónoma Catalana./Wikipedia.

Nunca sabremos con exactitud si el cargo de President de la Generalitat de Catalunya le habrá venido demasiado holgado al señor Joaquim Torra como para haber decidido ampararse en la sentencia dictada por el Fiscal Superior de Cataluña, quién a instancias de la Junta Electoral Central le condena por un delito de desobediencia a casi dos años de inhabilitación y a una multa de treinta mil euros como para que éste se inhibiese de la responsabilidad que su destino conlleva. Hay quienes afirman en Cataluña que Joaquín Torra, con la tozudez de mantener los lazos amarillos durante la campaña electoral, no ha querido otra cosa que desembarazarse voluntariamente del enorme compromiso que significa su presidencia en Cataluña, al aceptar casi sin paliativos, la dura pena impuesta por las autoridades competentes.

Sus ideas supremacistas sobre la supuesta superioridad genética que, según él, mantiene aún hoy el pueblo de Cataluña respecto del resto de España, han sido siempre acogidas con el natural escepticismo de todos los españoles. Tal incredulidad ha dado lugar a cientos de anécdotas cuyo protagonista siempre ha sido el mismo: Joaquim Torra.

El posiblemente ya expresidente de la Generalitat sólo necesitaría dos tornillos en las sienes para aproximarse, aunque con gafas, al Frankenstein que todos hemos conocido gracias a la extraordinaria ficción de la escritora inglesa Mary Shelley.

Sin embargo, el auténtico creador en la ficción del popular monstruo, no es otro que el científico Víctor Frankenstein, quien en su laboratorio privado logra dar vida a un ser terrible que más tarde sembraría el pánico entre la población como autor de varios crímenes al verse rechazado por su horrible aspecto.

El creador del Frankenstein Torra catalán no ha sido otro que aquel que, como el científico Víctor hiciera en la ficción refugiándose en los Alpes suizos, éste otro, sin embargo, terminaría haciéndolo en Waterloo, alejado para siempre de las autoridades españolas y culpable de haber creado un universo paralelo que su propia criatura, abandonada a su libre albedrío, no ha sabido o no ha podido manejar a su antojo, conduciéndose como su homólogo en la ficción para terminar suicidándose políticamente.

Aunque sabemos y damos por hecho que otros candidatos a la presidencia de la Generalitat de Catalunya estarán aún por venir, sólo esperamos que no lo hagan con esos tornillos clavados en las sienes y logren expresarse, como en su día lo hiciera el auténtico Frankenstein de la ficción en su propio idioma, indistintamente en catalán o en castellano.

zoilolobo@gmail.com

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