Mala saña de Inda

Grande-Marlaska ha aclarado que durante la noche de este miércoles, mientras se producían violentos altercados en Barcelona, salió a cenar durante una hora con su jefe de gabinete y posteriormente volvió a su despacho a seguir trabajando./Fuente: lasexta.com. Foto: Ministerio del Interior de España.

Que tan poco tiempo se ha concedido a sí mismo esta vez el patibulario Eduardo Inda, -por el que no siento ninguna simpatía-, para tratar de embestir de nuevo y con tan mala saña contra el ministro Marlaska por haberse retirado éste anoche a cenar a un bar del barrio de Chueca mientras, según el taimado periodista, continuaba ardiendo Barcelona.

Menos llamarle homosexual, lo único que ha pretendido el pistolero con la noticia ha sido descargar las seis balas del colt a quemarropa sobre el desarmado juez Marlaska, utilizando para ello y amparado en la oscuridad, munición del cuarenta y cinco como “Válgame Dios”, bar de copas, de moda, Chueca, Madrid, en referencia malintencionada a la necesidad de una cena frugal después de una intensa jornada de trabajo en su despacho. Como si con el hecho de ayuno hubiera sido posible resolver de inmediato todo cuanto de grave acontecía anoche en Barcelona.

La elegancia demostrada con su respuesta por el juez no se ha dejado esperar quién, – dejando a un lado las fútiles intenciones del periodista de las blancas pistoleras-, ha emitido un sencillo comunicado en el que reclama su derecho a cenar cada noche donde mejor le convenga o bien le parezca. Y eso es lo que precisamente hizo la noche pasada; así de simple.

El pistolero de plata debería saber también que lo cortés no quita lo valiente y eso es lo que, precisamente, ha demostrado Marlaska saciando su delicado apetito en un lugar tranquilo y acogedor. Esta vez, el juez no se dirigió al Saloon donde el tahúr que todos ya conocemos nos despluma sin compasión alguna nada más entrar, aunque nunca hallamos intentado siquiera cenar en su interior. De todos ya es sabido que cuando el juez ha hecho acto de presencia en un local de tales características, sólo lo ha hecho en previsión del derecho que le otorgaba la ley a la hora de desentrañar complejas madejas mafiosas, amparadas todas ellas bajo la complicidad de alguna pluma sin escrúpulos a sueldo íntegro de los malos de la película.

De manera que en España hay que contar también con incendiarios y taimados periodistas que trabajan para ambos frentes; dependiendo de la oferta y la demanda, según los casos.

Así que: Eduard, esta vez se te ha visto descaradamente el plumero.

zoilolobo@gmail.com

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