Nuevo abanico político

Habrá que esperar a como se irán cerrando las intenciones de los distintos acuerdos que se barajan

Hasta prácticamente ayer, Esquerra Republicana se encontraba ya en el umbral de alcanzar con el PSOE una serie de acuerdos previos para que, a cambio del apoyo a la investidura de Sánchez, los socialistas por su parte aceptaran abordar las conversaciones tendentes a la solución del llamado conflicto político catalán, pero éteme aquí que, de repente, olvidando de pronto la derecha que fueron precisamente ellos quienes arrojaron a Sánchez en los brazos de Unidas Podemos y Esquerra Republicana, proponen ahora por boca de Inés Arrimadas una solución en la medida de sus propios intereses para contrarrestar la afección que el presidente en funciones siente, sobre todo, por Iglesias y en menos medida, claro está, por el señor Rufián.

Inés Arrimadas con su nueva exigencia, además del peso de la opinión que todavía pueda tener Esperanza Aguirre sobre la necesidad de que el PP se sume con su apoyo a evitar la presencia de marxistas e independentista en un próximo gobierno socialista, pudieran dar al traste con los preacuerdos ya alcanzados por Sánchez con Pablo Iglesias si el PP y Cs decidieran, de una vez por todas, sumarse y favorecer la  formación de un gobierno a gusto de la patronal, la banca y, ¿Cómo no?, también de la Iglesia.

¿Con que talante y autoridad se opondría entonces el PSOE a los apoyos ya concertados con Iglesias y los por concertar con Rufián si la derecha española se pusiera de acuerdo en aceptar las propuestas que les exige Inés Arrimadas y que también aconseja Esperanza Aguirre? ¡Menuda papeleta para Sánchez!

Esquerra Republicana sería el partido más perjudicado por cuanto con Sánchez e Iglesias en el poder se abría ahora una nueva vía de diálogo inimaginable para sus intereses políticos, pero, sin embargo, Unidas Podemos habrían estado de nuevo a las puertas de alcanzar una vicepresidencia y, desgraciadamente, este sesgo que parece haber tomado la posibilidad de un apoyo a Sánchez por la derecha le alcanzaría de lleno en su línea de flotación. En cualquier caso, los socialistas tendrían que empezar a dejarse querer por unos u otros si lo que desean es formar un gobierno en condiciones antes de la fecha límite.

Hasta el momento, nadie parece pensar en qué medida tales disyuntivas afectan a la opinión pública, pero es tal la necesidad de un empleo seguro, entre otras muchas cosas, que la propuesta de la patronal de mantener alejados a, según ellos, comunistas e independentistas del poder redundaría en beneficio de una economía estable que parece colmar las esperanzas de la clase obrera.

Habrá que esperar a como se irán cerrando las intenciones de los distintos acuerdos que se barajan entre los distintos partidos políticos para sugerir lo que más conviene a la clase trabajadora, independientemente de la filiación que pueda tener cada uno de sus miembros en relación a sus propios intereses como productores de riqueza que también se consideran.

El abanico abierto de posibilidades deja lugar a demasiadas prerrogativas con las que jugar limpio, pero lo que parece ser seguro es el fracaso político que habrá de asumir alguno de los partidos en liza.

zoilolobo@gmail.com

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