Arde Barcelona

Cada día Barcelona parece encontrarse en riesgo de estado de sitio

Foto de Twitter. Albert Gonzalez'15 en Bomberos de Barcelona.

Lo ocurrido recientemente en Barcelona estas dos noches pasadas y atribuido a grupos incontrolados infiltrados entre los miembros de los llamados CDR, clama al cielo. A un cielo encendido en las noches templadas de una ciudad que no se merece el maltrato que está sufriendo por parte de quienes encuentran en estos desórdenes la aventura y el riesgo que, según parece, da sentido a sus vidas y que en nada se asemeja a esa otra voluntad integradora y pacífica de una mayoría que desde la propia Generalitat de Catalunya, a pesar de todo, está siendo manipulada por la voluntad de un presidente que ni siquiera se permite la osadía de denunciar en público la violencia practicada contra sus propios intereses políticos.

Aquellos muchos que sin ser independentistas recurren cada día al ferrocarril y a las distintas vías de comunicación (carreteras comarcales, autopistas, autovías, etc.) para desplazarse desde la periferia, entre otras razones, por trabajo, visitas a hospitales, etc., hasta Barcelona capital, han tenido que sufrir las consecuencias que según Torra, implica la injusta sentencia dictada recientemente por el Supremo contra los políticos catalanes y que todos deberíamos asumir con el sentido de humildad que se desprende del llamado seny que tanto caracteriza a la sociedad catalana.

Diríase que cada día Barcelona parece encontrarse en riesgo de estado de sitio al albur de la irresponsabilidad de Quim Torra en tratar de apoyar a través de los medios de comunicación la contundente dureza con que los miembros de los CDR “aprietan” por consejo de su propio presidente, hasta el punto de encabezar él mismo una marcha a pie por carretera en dirección a Barcelona, demostrando con su actitud la incapacidad para calmar los ánimos de todos aquellos que estás última noches se han cebado indiscriminadamente contra la ciudad condal de manera violenta e injustificada.

¿Si no son los miembros de los CDR quienes realizan los distintos actos de sabotajes que se han producido en Cataluña, quienes son entonces los cientos y cientos de componentes que incendian, sin razón que lo justifique, las calles de una Barcelona mientras la ciudadanía intenta dormir plácidamente?

¿Es posible que, entre nosotros, indistintamente de todos aquellos pacíficos independentistas, exista un colectivo tan numeroso que solo actúe por incivismo, notoriedad, aventura, inclinación al riesgo, etc., etc.? Si así fuera, nos encontraríamos ante un nuevo problema de dimensión social mucho más difícil de resolver que la propia voluntad soberanista que defiende parte del conjunto de la sociedad catalana.

Barcelona no se merece el sufrimiento de todos aquellos que la aman sinceramente, pese a las grandes dificultades que implica la voluntad de una declaración de independencia que no todos comparten y por cuyo motivo sólo estaría prevista dentro del marco de una única solución posible y es, sin lugar a dudas, una solución definitivamente política.

Se supone que un gobierno difícilmente en funciones no se encuentra precisamente en la mejor tesitura de dar solución política inmediata a un complejo conflicto que se ha desbordado, sobre todo,  después de la dura sanción impuesta a sus políticos catalanes.

(Foto de Albert Gonzalez’15 en Twitter de los Bomberos de Barcelona @BCN_Bombers)

zoilolobo@gmail.com

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