Con la iglesia hemos topado

El temporal de lluvia, nieve y viento que continúa provocando nuestro ciclón Dana, arrecia de tal manera contra las costas de Cataluña que cabría preguntarse ¿En qué medida podría afectar también al ánimo de los negociadores de Esquerra Republicana en su enfrentamiento político que mantiene todavía con los representantes de la mesa de negociación del PSOE? Cada día se oyen nuevas afirmaciones que por el momento sólo alcanzan la categoría de especulaciones de las que no habría por qué fiarse demasiado, aunque todo apunta a que éstas no arremeten con tanta fuerza como lo hace el Dana contra el litoral mediterráneo.

Los ciudadanos, por el momento, sólo albergan la blanda esperanza de que, por el bien de todos, acabe de una vez consolidándose un gobierno estable que garantice todas las prestaciones de las que dependen las pensiones, la sanidad, la educación, la vivienda, el empleo, etc., porque eso es lo que se espera de un gobierno que ya se anticipa de izquierdas, a pesar de los intentos de Inés Arrimadas de convencer a Podemos y Vox a sumarse a su iniciativa de apoyar, a cambio de prácticamente nada, la difícil candidatura que se le presenta a Sánchez en relación a las exigencias de Esquerra para facilitar un gobierno que contemple el conflicto catalán desde una perspectiva política favorable a sus propios intereses.

Agentes externos como el poder judicial podrían también ejercer, aunque de forma indirecta, una influencia considerable en relación a la situación que en un futuro próximo la unión europea dirima, aconseje, regule, etc., la situación de algunos de los políticos presos catalanes y cuyo testimonio obligue al próximo gobierno a tomar las medidas necesarias, ajustadas a derecho, para encauzar una de las exigencias que plantea Esquerra Republicana en el llamado y definitivamente aceptado por Sánchez, conflicto catalán.

Continúa lloviendo y a riesgo de poder equivocarme en mis previsiones personales sobre las distintas estrategias a seguir hasta alcanzar un acuerdo de gobierno factible y que aún continúan planteándose los políticos de turno en liza, haría bien en mantener un prudente silencio hasta que, al fin, comience a vislumbrarse la posibilidad ya manifiesta de un acuerdo final que convenga a todas las partes, independientemente de la opinión que puedan merecer las declaraciones catastrofistas de partidos como Vox y en ocasiones, también, del PP en torno a la conveniencia o no de la formación de un gobierno de las características que se avecinan y que al parecer ya cuenta con los detractores de siempre: la banca, la patronal y, para colmo, la misma Iglesia.

La prudencia aconseja ahora dejar que pase la tempestad y esperar un estado de calma que permita un análisis más exhaustivo y concreto de los acontecimientos que consideramos más relevantes en el país; y uno de ellos no es otro que la inminente formación de un gobierno que garantice el derecho de todos los ciudadanos a un estado de confort deseable desde el punto de vista económico y social que es, al fin y al cabo, lo que persigue, sobre todo, la clase trabajadora española.

zoilolobo@gmail.com

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