De vuelta con Cataluña

Parece ser que el gobierno catalán cuenta también con un Centro Nacional de Inteligencia

Mossos d'Esquadra ./Pixabay.

Nunca una excusa tan pueril como la aplicación del artículo 155 de la Constitución estuvo tan bien aprovechada por el independentismo catalán como en estos precisos momentos en que un grupo de personas adscritas a los CDR han sido interceptadas por la policía cuando se encontraban dispuestos a perpetrar distintos actos de sabotajes con explosivos, con la única intención de desestabilizar el ambiente político, enrarecido ya de por sí, en vísperas de las duras sentencias que se prevén y que han de dictarse en breve contra los políticos presos catalanes y a las puertas, además, de unas inmediatas nuevas elecciones.

Aquella oportuna aplicación del 155 con el fin de frenar en su día los distintos desmanes independentistas en Cataluña, le ha servido esta vez al Sr. Torra y sus adláteres como excusa válida para tratar de minimizar el impacto que ha producido en la sociedad española la inmediata detención de los miembros de los CDR ya encarcelados, si lo comparamos, según dicen, con aquella grave medida disuasoria del gobierno de la nación en su momento.

Al parecer y según testimonios de los propios detenidos, queda acreditada la implicación del presidente de la Generalitat, -en la persona de su propia hermana-, para conseguir facilitar, cuando llegara el momento oportuno, la entrada del comando en cuestión en el interior del Parlament de Catalunya. ¿Con qué objeto? Cabe preguntarse.

Por lo que se sabe hoy, parece ser que el gobierno catalán cuenta también con un Centro Nacional de Inteligencia que, naturalmente, no ha sido capaz de detectar ningún movimiento de tipo armado entre todos los miembros que componen los CDR, lo que demuestra que lo que persigue tal organismo, si es que existe, es trabajar exclusivamente en favor de la causa que mueve a la mayoría de instituciones catalanas en dirección a la independencia sin paliativos.

Lo que sí parece claro, es que aquello que no se puede alcanzar por la vía pacífica de la que tanto se jactan los independentistas, habrá que dejarlo al libre albedrío de grupos, aparentemente incontrolados, que consigan desestabilizar los cimientos de una democracia que ha acabado por no ser aceptada en parte del seno de la Generalitat de Cataluña, porque los independentistas se han hecho fuerte en un parlamento que consideran su feudo propio, representado sólo por ellos mismos y sin ninguna otra oportunidad para el resto.

Este otoño será aún más caliente que el último verano en cuanto a climatología política se refiere. Se espera que se produzcan distintos acontecimientos de cierta magnitud que no gozarán de la calma que se precisa para tratar de resolverlos en la medida que contempla la constitución española y eso llevará a una crispación perpetua que se hará insoportable, sobre todo, en Cataluña, donde la convivencia se viene deteriorando paulatinamente en perjuicio, sobre todo, de los no catalanes de nacimiento con quienes las fricciones se han ido incrementando a medida que el soberanismo catalán ha ido in crescendo en estos últimos años.

Sólo queda esperar al resultado de las próximas elecciones para llegar a hacernos una idea de las dificultades que entrañarán las nuevas relaciones entre partidos políticos y entre las distintas autonomías; en especial, la de Cataluña donde por el momento no se dan por vencidos ni se espera que lo hagan durante los próximos años.

zoilolopez@gmail.com

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