El clan Pujol

El pueblo de Cataluña estaría dispuesto a perdonar  al señor Pujol los beneficios obtenidos con el tres por ciento

Al padre espiritual y material del proceso de independencia frustrada en Cataluña, Jordi Pujol, le han localizado una cuenta en Suiza que suma un generoso puñado de millones de euros, fruto al parecer -y como siempre ha venido él mismo afirmando- de la herencia dejada por su padre Florenci poco antes de morir éste.

A la hacienda pública española, aunque con una cierta lentitud, no le ha sido demasiado difícil seguir el rastro dejado por tanto billete de quinientos después de que su hijo mayor fuera denunciado en su día por su despechada ex novia por la evasión de capitales a Suiza en el interior de las inevitables bolsas de basura negras por aquello de que hicieran juego con el también dinero negro que estas contenían en su interior.

Con tal de conseguir la independencia frustrada, un conocido joven catalán, me confesaba hace unos meses que el pueblo de Cataluña estaría dispuesto a perdonar  al señor Pujol los beneficios obtenidos con el ya conocido y popular tres por ciento del que le acusaba Maragall y que el honorable le imponía a los empresarios a cambio de ciertos favores de carácter especulativo.

De modo que una vez descubierto el fraudulento enriquecimiento de la familia, no dudarían en utilizar al abuelo Florenci como coartada para justificar los setenta millones de euros de los que disponían en el exterior. Para colmo de males, su hijo Oriol, responsable de los establecimientos de las ITV en Cataluña, también sería encontrado culpable por la Audiencia de Barcelona por los delitos de cobro de comisiones y uso de influencias políticas en su favor. Ésta, curiosamente, ha sido por el momento la primera condena impuesta al clan de los Pujol.

Se espera que todo ello no acabe con la paupérrima condena de dos años impuesta al pequeño Oriol. Parece ser que para las autoridades de la hacienda pública española, el honorable señor Pujol tendría que justificar no sólo la presencia probada en un banco suizo del capital encontrado sino, además, el origen de su pertenencia.

Por el momento, se ignora hasta qué punto pudiera afectar este descubrimiento a la credibilidad de los distintos partidos políticos catalanes que durante la presidencia del señor Pujol al frente de la Generalitat de Catalunya se hayan podido haber visto indirectamente obligados a guardar una cierta connivencia de la que sólo Maragall llegó a denunciar públicamente. Connivencia a costa de haber podido empezar a poner en práctica lo que sería conocido algo más tarde con el nombre de procés.

Es de suponer que pasado el verano y desde principios del Otoño, todo el engranaje que mueve al poder judicial se pondrá de nuevo en marcha, independientemente de que tengamos por fin gobierno del PSOE o de coalición y al margen de lo que decidan en su momento los jueces en relación a los políticos catalanes implicados en los sucesos acaecidos durante el llamado referéndum en Cataluña.

La llamada frustrada independencia catalana también ha tenido un precio: la fortuna que durante sus años de presidencia ha ido amasando el señor Pujol a costa de las esperanzas depositadas en el procés por muchos catalanes y cuyos beneficiarios no han sido otros que los miembros de su propia familia.

zoilolobo@gmail.com

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