Medio ambiente

La felicidad de la mayoría de los terrícolas ha estado sólo vinculada a la acumulación de riqueza y al consumo

Es tal la preocupación por el aumento de CO2 en la capa de ozono debido a la descongelación de los glaciares en los polos y las altas cumbres, a la desertización de gran parte del planeta, a la deforestación de la selva amazónica, al vertido de plásticos y petróleo a los mares, etc., etc., que ya no cabe ni preguntarse de quienes es la culpa de tal deterioro, porque de todos es sabido que si existen culpables, esos no son otros que los países super industrializados  cuyos beneficios están muy por encima del interés y la esperanza de vida del La Tierra y sus habitantes. Me cuesta mucho creer que, en el futuro, a pesar de las soluciones que aporte la Cumbre del Clima a celebrar en Madrid, haya una desaceleración de las emisiones de CO2 con la misma rapidez en que se están produciendo los deshielos por el paulatino aumento de la temperatura y en consecuencia con la peligrosa subida del nivel del mar que afectaría irremisiblemente a todos los países ribereños del planeta.

Mucha gente empieza ya a suponer que en nuestra galaxia no parece difícil que se encuentren otras civilizaciones tan avanzadas que no hayan previsto con la suficiente antelación lo que a los terrícolas aún nos cuesta tanto combatir, como es la preservación del sistema ecológico de nuestro planeta por el bien de todos. Pero los que ya empezamos a temer en que lo peor no tardará en llegar, albergamos también la esperanza de que una de esas avanzadas civilizaciones acudirá rauda en nuestro auxilio a bordo de inmaculadas naves espaciales que sólo unos pocos han conseguido divisar, -aunque en contadas ocasiones-, atravesando en silencio el espacio aéreo de nuestro cielo sin dejar rastro de CO2.

¿Conseguirán estos extraterrestres detener y enjuiciar a todos los supuestos culpables de tal deterioro en el planeta Tierra? ¡Cuánto me gustaría vivir para poder contarlo en la misma forma que ahora mismo me lo supongo!

En cualquier caso, quedan ya muy pocas oportunidades para tratar de enmendar todo aquello que durante aproximadamente dos siglos y medio hemos venido activando en perjuicio de nuestro propio bienestar. La Tierra, como planeta, se agota; y ese es el precio que tendremos que pagar si alguien venido de otra galaxia no lo remedia a tiempo.

La felicidad de la mayoría de los terrícolas ha estado sólo vinculada a la acumulación de riqueza y al consumo y en ningún caso al disfrute de nuestra propia naturaleza. No cabe duda de que la revolución industrial nos ha dado muchos logros científicos y mecánicos, pero, sobre todo, éstos últimos a base de la utilización de materias primas indispensables que han ido minando los recursos naturales y ambientales del planeta.

Preservar el medio ambiente parecer ser hoy un lujo que muchos no pueden permitirse. Ya tienen bastante con intentar sobrevivir mientras los responsables del cambio climático continúan al frente de los consejos de administración de las grandes multinacionales que miden su riqueza por la cantidad de CO2 que emiten al espacio. Habrá que cambiar el modelo. Espero que lo hagan, aunque sea bajo la dictadura de una civilización superior venida de otra galaxia. Será la única manera.

zoilolobo@gmail.com

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