Nuevas Elecciones

Las combinaciones estratégicas de pactos son muchas y variables

Hay que imaginarse la reacción que se está produciendo estos días entre la ciudadanía en general después de que Pedro Sánchez, aunque de una forma velada, haya amenazado a la población española con la celebración de unas nuevas elecciones ante su incapacidad manifiesta hasta el momento para conseguir coaliciones, pactos o compromisos, sobre todo, con aquellos otros partidos más afines a su filosofía socialista.

Los cuarenta y dos escaños de Unidas Podemos pesan mucho en favor del PSOE como para rechazar su oferta tan substanciosa a cambio sólo de algunas carteras de ámbito sociales, sobre todo teniendo en cuenta las estrategias dispuestas a seguir en su contra con las que cuentan el PP y Cs.

Imaginemos que haciendo uso de la influencia que ejercen las redes sociales, la ciudadanía en general, con tal de no votar, se pusiera de acuerdo en negarle a Pedro Sánchez la oportunidad de convocar nuevas elecciones con todo lo que ello significa para las arcas del estado y el tiempo perdido en horas de trabajo a costa del empresariado en general, obligándole con su actitud a que hiciera uso de la diplomacia política que se espera de un líder de su categoría y de la que al parecer por el momento adolece y ejercer, de una vez por todas, de auténtico negociador con el resto de partidos como sería lógico esperar en su caso. 

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¿Acaso el hecho de producirse nuevas elecciones garantizaría la mayoría absoluta con la que sueña Sánchez para gobernar en solitario o, por el contrario, la derecha aumentaría en votos? Si se diera la posibilidad de la segunda opción, la militancia del PSOE no le perdonaría nunca a su partido tamaño error de estrategia política después de tantos años de espera para tratar de gobernar de nuevo con unas premisas de carácter social a las que hasta ahora el PP no se había atrevido a plantear en beneficio de las clases más necesitadas y a las que Unidas Podemos estarían dispuestas a abordar en un gobierno de coalición con los socialistas pese a las reticencias que seguro se habrán de plantear, si ello se produjera, por parte del empresariado y la banca de este país que desde las últimas elecciones empezaron a mirar con mucho recelo las verdaderas intenciones de Pablo Iglesias de formar parte del gobierno con Pedro Sánchez.  

Así, pues, están las cosas. Las combinaciones estratégicas de pactos son muchas y variables porque a las estrictamente de gobierno, a ellas se suman las puntuales en Navarra, los posibles pactos en Madrid y Barcelona, etc. De modo que, a la manera tan tradicional y que tanto le hubiera gustado al sr. Abascal por su firme implicación taurina: ¡Que Dios reparta suerte!

zoilolobo@gmail.com

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